Perú
Itinerario de Perú en pareja: Lima, Cusco y Machu Picchu en 10 días
Nuestro viaje de 9 noches por Perú en pareja: la gastronomía de Lima, la altura de Cusco, el Valle Sagrado y Machu Picchu, con vuelo interno y lo que pagamos.
Perú llevaba años en nuestra lista y siempre lo posponíamos por la misma razón: parecía un viaje complicado de encajar —dos mundos muy distintos, un vuelo interno por medio, la altura de los Andes y, de fondo, el runrún de que para Machu Picchu hay que pelearse con las entradas. Resultó ser uno de los viajes que mejor se han ordenado solos en cuanto le pusimos un arco claro: primero Lima, a nivel del mar, para comer como reyes y empaparnos del Perú colonial; después subir a Cusco y darle al cuerpo días para aclimatarse antes de las jornadas grandes.
Fuimos los dos, saliendo de Madrid, y montamos las nueve noches con la ayuda de tuPetate en dos bases enlazadas por un vuelo doméstico corto: tres noches en Lima y seis en Cusco. Elegimos julio a propósito —temporada seca andina, con días de sol y noches frías de manta— sabiendo que en Lima nos tocaría la garúa, esa niebla fina y el cielo gris perla que cubre la costa medio año.
Os cuento cómo nos fue, lo que más nos sorprendió y las tres cosas que conviene tener resueltas antes de salir: la mesa de Lima, la altura de Cusco y, sobre todo, reservar Machu Picchu con tiempo. Spoiler: lo del cupo de entradas es muy en serio.
Lima: ceviche, historia colonial y el Pacífico desde el acantilado
Nos instalamos en Miraflores, el barrio más caminable y tranquilo de Lima, a un paseo del Malecón. La primera tarde, recién aterrizados, no hicimos otra cosa que recorrer el paseo del acantilado con el Pacífico abajo y, ya de noche, asomarnos a la Huaca Pucllana, una pirámide preinca de adobe encajada entre los edificios y bonita de ver iluminada. Surrealista tener una ruina de barro de mil quinientos años en mitad de un barrio moderno.
Dedicamos una mañana entera a la Lima colonial: la Plaza Mayor con sus balcones de madera tallada, el convento de San Francisco y sus catacumbas, y el Museo Larco, que guarda decenas de miles de piezas prehispánicas —el oro y la plata de las culturas preincas dejan sin palabras—. Pero si por algo veníamos a Lima era por la comida. Bajamos a Barranco a comer ceviche en una cevichería local de toda la vida: leche de tigre, pescado fresquísimo y una chicha morada bien fría. Conviene ir pronto a comer porque los sitios buenos se llenan. Barranco, además, es el barrio bohemio: murales, galerías y el Puente de los Suspiros para el paseo de última hora antes de cenar.
La mesa de Lima: del ceviche de barrio al nikkei de alto vuelo
Merece sección propia, porque Lima es de las grandes capitales gastronómicas del mundo y lo notas en cualquier rango de precio. Comimos ceviche clásico en una cevichería sin pretensiones —de esas legendarias, siempre llenas— por unos veinte euros, y de ahí hasta arriba: clásicos contundentes de taberna limeña como el lomo saltado, el ají de gallina o el seco de res en una taberna de Barranco, y un capricho de cocina nikkei de menú degustación que está entre los mejores del mundo, con cocina al fuego firmada por chefs venezolano-peruanos.
Un consejo que ojalá nos hubieran dado antes: los restaurantes top de Lima se reservan con semanas de antelación, igual que Machu Picchu. Si tenéis claro que queréis una gran cena, dejadla apalabrada desde casa. Y no os obsesionéis solo con la alta cocina: una cevichería de barrio o un puesto de mercado os van a dar algunos de los mejores bocados del viaje por una fracción del precio.
De Lima a Cusco: subir despacio a 3.400 metros
El cuarto día cambiamos de mundo con un vuelo interno directo de apenas hora y media. Cogimos una salida de tarde para exprimir el último día en Lima, y resérvalo antes que el tren a Machu Picchu para no quedarte sin combinación. En cuestión de un rato pasamos del nivel del mar a Cusco, a 3.400 metros, y aquí va el aviso más importante del viaje después del de las entradas: la altura se respeta.
No hicimos absolutamente nada esa primera tarde-noche. Mate de coca —lo tienen gratis en todos los hoteles—, mucha agua, nada de alcohol la primera noche y a dormir pronto. Subir directo de la costa a casi tres mil quinientos metros se nota: dolor de cabeza leve, sensación de ir a cámara lenta, el corazón acelerado al subir cuatro escaleras. Es llevadero si vas con calma los primeros días; por eso pusimos el día siguiente como jornada suave. Si eres sensible al mal de altura, pregunta en tu hotel o farmacia por la acetazolamida antes de viajar.
Cusco con calma: Qorikancha, la Plaza de Armas y Sacsayhuamán
El primer día completo en Cusco lo dejamos para aclimatarnos sin renunciar a ver la ciudad: un city tour de medio día, a ritmo tranquilo. El Qorikancha, el antiguo Templo del Sol inca sobre el que los españoles levantaron un convento —ese choque de la cantería inca perfecta con el barroco colonial encima es la imagen que mejor resume Cusco—, la Catedral en la Plaza de Armas y, en lo alto de la ciudad, la fortaleza de Sacsayhuamán, con sus muros de bloques ciclópeos que encajan sin una gota de argamasa.
Cusco es para perderse a pie: callejuelas empedradas, balcones coloniales y la plaza encendida al anochecer. Esa noche cenamos cocina andina elevada en uno de los mejores restaurantes de la ciudad —lomo de alpaca, crema de quinua— en una sala acogedora que se agradece con el fresco que cae en cuanto se va el sol. En julio las noches son de verdad frías: lleva una buena capa de abrigo aunque a mediodía haga sol de camiseta.
El Valle Sagrado: Pisac, Moray, las salineras y Ollantaytambo
Día completo por el Valle Sagrado, y para nosotros uno de los grandes del viaje —además del calentamiento perfecto antes de Machu Picchu, porque el valle está más bajo que Cusco y se respira mejor—. Empezamos en Pisac, con sus ruinas incas colgadas de la ladera y su mercado artesanal, seguimos por las terrazas circulares de Moray, un anfiteatro agrícola inca que parece una obra de land art, y las salineras de Maras: miles de pozas de sal escalonadas en la montaña, blancas y ocres, que se explotan desde época preincaica.
Rematamos en Ollantaytambo, una fortaleza-pueblo inca todavía habitada, con su trazado original y la subida a las terrazas militares. Es también desde donde sale el tren a Machu Picchu, así que conviene tenerlo ubicado de cara al día siguiente. Volvimos a Cusco molidos pero con la sensación de haber entendido mucho mejor a los incas antes del plato fuerte.
Machu Picchu: el día grande (y por qué se reserva con semanas)
El día que vienes a buscar. Madrugón, tren panorámico de Ollantaytambo a Aguas Calientes siguiendo el río Urubamba encajonado entre montañas, y desde el pueblo el bus que sube en zigzag hasta la ciudadela. Hicimos una visita guiada de un par de horas y merece la pena: el guía ordena lo que ves y le da sentido a los recintos, los andenes y la montaña sagrada al fondo. Aunque haya bruma al llegar —es lo normal a primera hora—, suele levantar y deja esa estampa que ya conoces de mil fotos y que, aun así, impresiona en directo. Las llamas pastando entre las ruinas son el detalle que lo remata.
Y aquí lo que no puede fallar: la entrada a Machu Picchu tiene un cupo diario estricto y en julio, temporada alta, se agota con semanas de antelación. Las entradas oficiales se compran SOLO en tuboleto.cultura.pe (rondan los 50 € por persona para extranjeros), y a la vez tienes que reservar el tren desde Ollantaytambo (PeruRail o Inca Rail). Esto es lo PRIMERO que hay que dejar cerrado del viaje, antes incluso que los vuelos internos; el resto del itinerario se construye alrededor de la fecha que consigas para la ciudadela. No improvises con esto.
Montaña de Colores y un último día de mercado en Cusco
Dejamos la Montaña de Colores (Vinicunca) como opcional, y lo decimos sin rodeos: es dura. Recogida sobre las 4:30 de la madrugada, un buen rato de coche y una caminata guiada hasta los 5.200 metros, donde el aire pesa de verdad. La cordillera con sus franjas de colores —óxidos minerales que pintan la ladera de rojo, ocre, verde y turquesa— es de una belleza rara, pero solo nos atrevimos a hacerla porque ya llevábamos varios días aclimatándonos en Cusco y el Valle. Si la altura os está costando, no pasa absolutamente nada por cambiarla por un día de descanso; nosotros estuvimos a punto.
El último día completo lo bajamos de revoluciones: San Blas, el barrio artesano de Cusco, todo cuestas empedradas, talleres de cerámica y textil y la iglesia con su famoso púlpito tallado en una sola pieza de madera. Y a mediodía, el Cusco de verdad en un plato: el Mercado de San Pedro, con sus puestos de caldo de gallina, chicharrón, jugos recién exprimidos y quesos andinos. Comer ahí por unos pocos euros, entre el bullicio del mercado, fue un cierre tan bueno como cualquier restaurante.
Lo práctico: vuelos internos, altura, papeles y clima
Un par de cosas que nos alegramos de tener resueltas antes de salir. Documentación: España no necesita visado para estancias turísticas cortas en Perú, pero conviene confirmarlo en la ficha-país oficial del Ministerio antes de viajar, y el pasaporte debe tener vigencia de sobra. No hay vacunas obligatorias para el circuito Lima–Cusco–Machu Picchu (la fiebre amarilla solo aplica si vas a la selva amazónica); aun así, mira las recomendaciones sanitarias oficiales con tiempo.
Sobre el clima: julio es plena temporada seca andina —días soleados y noches muy frías en Cusco y el Valle, así que ropa por capas y un buen abrigo para la noche—, mientras que Lima vive bajo la garúa, ese cielo gris y húmedo de la costa que no llega a lluvia pero tampoco da sol. Contratamos un buen seguro de viaje con cobertura de evacuación médica y mal de altura, que en un viaje con caminatas a 5.200 metros es innegociable, y una eSIM con datos desde el aterrizaje para taxis, mapas y reservar sobre la marcha. Y lo dicho mil veces: Machu Picchu primero, todo lo demás después.
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Mira el itinerario completo de este viaje, día a día y en el mapa.
Ver el itinerario completoPreguntas frecuentes
- ¿Con cuánta antelación hay que reservar Machu Picchu?
- Cuanto antes, y es lo PRIMERO que debes cerrar del viaje. El cupo diario de entradas es estricto y en julio (temporada alta) se agota con semanas de antelación. Compra la entrada oficial solo en tuboleto.cultura.pe (unos 50 €/persona para extranjeros) y reserva a la vez el tren desde Ollantaytambo (PeruRail o Inca Rail). El resto del itinerario se construye alrededor de esa fecha.
- ¿Es un problema de verdad la altura de Cusco?
- Es llevadera si la respetas. Cusco está a 3.400 m: deja tranquilo el primer día, bebe mate de coca (gratis en los hoteles), hidrátate, evita el alcohol la primera noche y duerme pronto. La Montaña de Colores está a 5.200 m, así que déjala para después de 2-3 días aclimatándote. Si eres sensible al mal de altura, pregunta en tu hotel o farmacia por la acetazolamida.
- ¿Cómo se va de Lima a Cusco?
- En vuelo interno directo de unos 85 minutos, con muchas salidas diarias. Resérvalo antes que el tren a Machu Picchu para no quedarte sin combinación, y elige una salida de tarde si quieres exprimir el último día en Lima.
- ¿Cuándo es la mejor época para ir a Perú?
- Para el circuito andino (Cusco, Valle Sagrado, Machu Picchu), la temporada seca de mayo a septiembre: días de sol y poca lluvia, aunque noches frías y más gente. Julio es temporada alta, así que reserva entradas, tren y hoteles con margen. En Lima, en cambio, esos meses traen la garúa: cielo gris y húmedo de costa.
- ¿Cuánto cuesta un viaje de 9 noches por Perú en pareja?
- Ronda los 4.000–5.000 € para dos personas, incluyendo los vuelos internacionales i/v, el vuelo interno Lima–Cusco, hoteles de gama media en ambas ciudades, excursiones (Valle Sagrado, Machu Picchu, opcional Montaña de Colores), entradas, seguro y eSIM. Los vuelos internacionales, Machu Picchu y el alojamiento son las partidas grandes.
Coste del viaje, desglosado
Vuelos internacionales i/v (2 adultos) Madrid–Lima, normalmente con escala (~15-18 h por trayecto) | 1.900 € |
Vuelo interno Lima–Cusco i/v (2 adultos) Ida y vuelta, directo ~85 min por trayecto | 190 € |
Hotel en Lima (3 noches) Tierra Viva Miraflores Mendiburu, gama media en Miraflores | 210 € |
Hotel en Cusco (6 noches) Tierra Viva Cusco Plaza, a un paso de la Plaza de Armas | 560 € |
Machu Picchu (2 adultos) Entrada oficial + tren Ollantaytambo + bus + visita guiada | 300 € |
Excursiones y entradas (2 adultos) Lima histórica y Museo Larco, city tour de Cusco, Valle Sagrado, Montaña de Colores opcional | 290 € |
Seguro de viaje 2 personas, 9 noches, evacuación médica y mal de altura | 90 € |
eSIM de datos Plan para Perú, datos desde el aterrizaje | 35 € |
Comidas y extras (estimado) Ceviche, nikkei, mercados, transporte local | 400–700 € |
| Total estimado (2 adultos) | 4.000 – 5.000 € |
Precios orientativos recogidos durante la planificación. Vuelos, alojamiento y entradas varían según fechas; julio es temporada alta en el circuito andino.
Reservas del viaje
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- 1.900 €Ver →Vuelo Madrid–Lima (ida y vuelta)Internacional, normalmente con escala · 2 adultos · Aviasales
- 210 €Ver →Tierra Viva Miraflores Mendiburu (Lima)Gama media muy fiable en Miraflores, a un paseo del Malecón (3 noches) · Stay22
- 560 €Ver →Tierra Viva Cusco PlazaGama media a un paso de la Plaza de Armas, con apoyo para la altura (6 noches) · Stay22
- Ver →Lima histórica y Museo LarcoPlaza Mayor, San Francisco y la colección prehispánica del Larco · GetYourGuide
- Ver →City tour de medio día por CuscoQorikancha, la Catedral y la fortaleza de Sacsayhuamán · GetYourGuide
- Ver →Valle Sagrado, día completoPisac, Moray, las salineras de Maras y Ollantaytambo · GetYourGuide
- Ver →Machu Picchu — visita guiadaRecuerda: la entrada oficial se compra en tuboleto.cultura.pe · GetYourGuide
- Ver →Montaña de Colores (Vinicunca) — opcionalCaminata de día completo a 5.200 m, solo tras aclimatarte · GetYourGuide
- 90 €Ver →Seguro de viaje2 personas, 9 noches, evacuación médica y mal de altura · EKTA
- 35 €Ver →eSIM de datos para PerúDatos desde el aterrizaje, código TUPETATE con descuento · Holafly
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¿Dónde dormir?
Tierra Viva Cusco Plaza
Cadena peruana de gama media a un paso de la Plaza de Armas, con desayuno andino, personal cálido y un detalle que se agradece al llegar de la costa: oxígeno y mate de coca a mano para la aclimatación. La mejor relación calidad-precio del centro histórico y la base perfecta para los seis días de Cusco.
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Diez días dieron para un primer Perú muy redondo en pareja: la mesa de Lima, la historia y la altura de Cusco, el Valle Sagrado y, coronándolo todo, Machu Picchu. El plan se adapta sin problema —añadir la selva, alargar el Valle, una noche de capricho en algún hotel colonial o ahorrarse la Montaña de Colores si la altura aprieta—. Si quieres un itinerario así de detallado para tus fechas, con el vuelo interno enlazado, hoteles bien situados, el recordatorio de reservar Machu Picchu a tiempo y precios al día, se lo cuentas a tuPetate y te lo monta en minutos.
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