Girona, Cataluña
Un fin de semana en Girona con Bruna: la ciudad que la deja entrar a todas partes
Crónica de un fin de semana en Girona con perro: Call Jueu, murallas, río Onyar, una escapada a la Costa Brava y terrazas donde sois bienvenidos los dos.
Llevábamos tiempo dándole vueltas a un fin de semana fuera, Javi y yo, con la condición de que Bruna viniera. Bruna es nuestra mezcla de labrador de cuatro años —negra, grande, de las que no pasan desapercibidas—, y eso suele complicar los planes: hoteles que dicen que sí hasta que ven el tamaño, restaurantes donde hay que esconderse en un rincón con ella debajo de la silla. Por eso cuando empezamos a darle vueltas a Girona, y todo lo que íbamos leyendo apuntaba a que era una ciudad tranquila y acogedora con los perros, nos entró curiosidad de verdad.
Montamos el plan con la ayuda de tuPetate un jueves por la tarde: dos noches en Girona, viaje en coche desde Valencia y una escapada a la Costa Brava el sábado. Sin vuelos ni trenes, sin jaulas, sin la angustia de dejarla sola en el hotel. El viernes por la mañana cargamos el maletero con sus cosas —manta, bebedero plegable, su bolsa de siempre— y salimos.
Lo que encontramos fue exactamente lo que esperábamos, y un poco más. Girona no es una ciudad masificada ni ruidosa; tiene esa escala justa en la que se camina bien, se para donde uno quiere y nadie te mira raro por llevar una perra de treinta kilos. Bruna, que es de natural curioso y algo impaciente, lo agradeció desde el primer momento.
El viaje en coche, que ya es parte del plan
Salimos de Valencia por la mañana temprano, cuando el tráfico todavía no aprieta. Son algo más de cuatro horas hasta Girona por la AP-7, y con Bruna a bordo nos organizamos con una parada a mitad de camino para que estirara las patas y bebiera agua. Hay áreas de servicio con zona verde en la mayoría de los tramos de esa autopista, así que no hace falta improvisar; basta con tenerlo previsto.
Bruna viaja en el maletero con rejilla, bien sujeta, y en los trayectos largos eso marca la diferencia: llega más tranquila y nosotros también. A la llegada, lo primero que busca es un paseo corto para descargar el viaje. Se lo dimos por el Parc de la Devesa, los jardines más grandes de la ciudad, al otro lado del río; un cuarto de hora de olfateo y ya estaba lista para el fin de semana.
El Call Jueu y las murallas: Girona a pie de perro
La tarde del viernes la dedicamos a callejear sin mapa. El Call Jueu —el barrio judío de Girona, uno de los mejor conservados de toda Europa— es un laberinto de callejones de piedra, escaleras y arcos que huelen a siglos. Las calles son tan estrechas que la luz del sol las toca solo a mediodía, y eso hace que a última hora de la tarde tengan una sombra fresca muy de agradecer. Bruna iba absorta en el olfateo, el hocico pegado a cada adoquín, como si estuviera leyendo todo lo que había pasado por ahí antes que ella.
Desde el Call subimos a las murallas. El recorrido por el Paseo de la Muralla es uno de los grandes placeres de Girona: te lleva por encima de los tejados de la ciudad, con vistas a la catedral, al río y a las colinas al fondo, y se hace en menos de una hora caminando despacio. Bruna subió sin problema; los tramos de escaleras están bien acondicionados y hay sitio para moverse sin agobios. Arriba el aire corría y vimos el atardecer caer sobre la piedra gris de la catedral, que se va volviendo dorada con la última luz. Una de esas escenas que se quedan.
El río Onyar y una terraza para cenar los dos
Bajar desde las murallas hacia el río Onyar es otra de las postales de Girona: las casas de colores que se asoman al agua —amarillos, rosas, naranjas desvaídos— se reflejan en el río y hacen que cualquier foto salga bonita casi sin querer. Los puentes que cruzan el Onyar son el sitio desde donde se ve todo esto de frente, y al caer la tarde hay poca gente; la ciudad todavía no se ha llenado de turistas a esa hora.
Para cenar encontramos sin mucho esfuerzo terrazas en la zona del barrio viejo que admiten perros con naturalidad. En Girona la cultura del perro en terraza está bastante extendida; no hace falta buscar sitios específicos ni llamar antes para preguntar. Pedimos en una de ellas, con Bruna tumbada debajo de la silla como si llevara toda la vida cenando fuera, y tardamos más de la cuenta porque la noche era perfecta y no había prisa. Ese es el ritmo que tiene Girona: te invita a quedarte.
Sábado en la Costa Brava: L'Escala y la luz del Mediterráneo
El sábado madrugamos un poco para aprovechar la Costa Brava antes de que apretara el calor del mediodía. Girona está a veinte minutos en coche del mar —eso es lo que lo hace un destino tan cómodo—, y el tramo de costa que le corresponde es el Alt Empordà, con playas más tranquilas y menos masificadas que las zonas más al sur. Fuimos a L'Escala, un pueblo con puerto pesquero, anchoas frescas y unas calas de piedra accesibles a pie del centro.
Bruna va bien con el agua: le gusta entrar hasta la barriga, no más, y luego sacudirse donde no toca. Las calas de L'Escala tienen pequeñas zonas de piedra y arena donde coincidimos con otros perros a primera hora; no son playas oficialmente habilitadas para ellos pero a esa hora, antes de que llegara más gente, era el espacio de todos. El paseo marítimo del pueblo también es muy agradable con ella, con sombra de pinos en algunos tramos y terrazas donde tomar algo sin problemas.
Volvimos a Girona a media tarde, lo justo para dejar a Bruna instalada con agua fresca en la habitación y darnos un paseo por el barrio nuevo antes de cenar.
Dónde dormir: alojamiento pet-friendly en Girona
Para dormir en Girona hay más opciones pet-friendly de lo que parece a primera vista, sobre todo si buscas con filtro de tamaño sin restricción. La zona del centro histórico tiene hoteles pequeños y casas de huéspedes donde los perros son bienvenidos, aunque para una perra como Bruna —treinta kilos, nada discreta— conviene confirmar antes. También hay algunas masías y casas rurales en los municipios del entorno inmediato, a diez o quince minutos de la ciudad, que tienen jardín y espacio de sobra.
Nosotros nos quedamos en el casco histórico para poder movernos a pie toda la tarde del viernes. Si llevas un perro de tamaño medio o grande, lo más práctico es buscar directamente con filtro pet-friendly y leer las condiciones de cada sitio antes de reservar. La mayoría de los establecimientos que lo admiten lo hacen sin cargo adicional, aunque algunos piden señal o tienen zona específica para perros. Merece la pena preguntar al reservar.
Lo que nos llevamos: Girona funciona con perro
El domingo por la mañana, antes de volver al coche, nos dimos el paseo que nos habíamos reservado: la Catedral de Girona desde fuera, con la escalinata barroca que sube desde la plaza de los Apóstoles, y el barrio de Sant Pere, más tranquilo y con menos turistas que el Call. Bruna iba sujeta con correa, como en toda la ciudad, pero sin que nadie nos pusiera mala cara ni nos señalara. Ese detalle, que parece pequeño, importa mucho cuando viajas con una perra grande.
Uno de los aprendizajes del fin de semana es que Girona tiene la escala perfecta para un viaje con perro: se recorre a pie sin cansarse, no hay multitudes que lo hagan incómodo y la Costa Brava está al lado para añadir un día de playa. No necesitas planificar demasiado; la ciudad se presta a improvisar. Bruna llegó de vuelta a Valencia hecha polvo de tanto olfatear —que para ella es agotador—. La señal exacta de que el fin de semana había valido la pena.
Preguntas frecuentes
- ¿Es Girona una ciudad acogedora con los perros?
- Sí, bastante. El casco histórico se recorre a pie por calles de piedra accesibles, las murallas son transitables con perro, el río Onyar y los parques como la Devesa tienen espacio de sobra, y las terrazas de la zona vieja suelen admitirlos sin problema. No es una ciudad masificada, lo que también ayuda.
- ¿Se puede subir a las murallas de Girona con perro?
- Sí. El Paseo de la Muralla es accesible con perro con correa; hay tramos de escaleras pero son cómodos y el recorrido completo lleva menos de una hora caminando despacio. Las vistas sobre los tejados y la catedral merecen la subida.
- ¿Hay playas pet-friendly cerca de Girona?
- La Costa Brava está a veinte o treinta minutos en coche. Pueblos como L'Escala, Begur o Calella de Palafrugell tienen calas y zonas de costa accesibles con perro, especialmente a primera hora de la mañana o fuera de temporada alta, cuando hay menos aglomeración.
- ¿Qué es mejor, hotel en el centro de Girona o casa rural?
- Depende del tamaño del perro y de cómo viajéis. En el centro hay hoteles pequeños y casas de huéspedes pet-friendly que permiten ir a pie a todo; las masías del entorno ofrecen jardín y más espacio para perros grandes. Confirma siempre las condiciones concretas al reservar.
- ¿Cuánto cuesta un fin de semana en Girona con perro para dos personas?
- Con coche propio (sin vuelo), dos noches en alojamiento pet-friendly, comidas en terraza y una escapada a la Costa Brava, el gasto oscila entre 400 y 650 €, dependiendo del tipo de alojamiento y de cuánto se come fuera.
Coste del viaje, desglosado
Alojamiento en Girona (2 noches) Hotel o casa de huéspedes pet-friendly en el centro | 160–280 € |
Gasolina y peajes (ida y vuelta desde Valencia) AP-7, aproximadamente 8–9 h de conducción total | 80–110 € |
Comidas y terrazas (estimado) Cenas, almuerzos y desayunos para dos, 3 días (viernes cena, sábado y domingo) | 120–180 € |
Seguro de viaje Fin de semana, 2 personas | 20–30 € |
Actividades y extras Murallas (entrada libre), parking, imprevistos | 20–40 € |
| Total estimado (2 adultos + 1 perro, con coche propio) | 400 – 650 € |
Precios orientativos. Las murallas y el Call Jueu son de acceso libre. El gasto varía según el tipo de alojamiento y cuánto se come fuera.
Reservas del viaje
Los enlaces te llevan al proveedor para ver disponibilidad y reservar cada parte de este itinerario.
- Ver →Alojamiento pet-friendly en GironaHotel o casa de huéspedes en el casco histórico · 2 noches · Stay22
- Ver →Visita guiada al Call Jueu de GironaEl barrio judío medieval mejor conservado de Europa · GetYourGuide
- Ver →Excursión a la Costa Brava desde GironaL'Escala, Begur, Calella de Palafrugell — calas y pueblos del Alt Empordà · GetYourGuide
- Ver →Seguro de viaje para el fin de semana2 personas · cancelación y asistencia · EKTA
Algunos son enlaces de afiliado: si reservas a través de ellos podemos llevarnos una pequeña comisión, sin coste extra para ti. Más información.
Girona es de esas ciudades que se disfrutan más cuantas veces vuelves, y con perro todavía mejor: la escala humana, las terrazas abiertas y la Costa Brava al lado hacen que sea difícil elegir un mal fin de semana para ir. Si quieres que tuPetate te monte el plan con alojamiento pet-friendly confirmado, escapada a la costa y las rutas a pie adaptadas al tamaño de tu perro, cuéntale los detalles y lo tiene listo en minutos.
1 viaje gratis al registrarte. Te montamos el itinerario con vuelos, hoteles y actividades reales en minutos.