Costa Brava y Pirineos

Road trip por la Costa Brava y los Pirineos con perro: 5 días entre el Empordà y la Vall de Núria

Nuestro road trip de 5 días con perro por la Costa Brava y los Pirineos: Cadaqués, Cap de Creus y el cremallera de la Vall de Núria, con lo que pagamos.

5 días · 4 noches8 min de lecturaHistoria de ejemplo de nuestra comunidad
Marta Vilana
Viajero/a de Barcelona · Carreteras secundarias, senderos y un perro en el asiento de atrás
White buildings overlook a harbor with a covered boat.
Foto de Sergey Konstantinov en Unsplash

Teníamos claras dos cosas: que queríamos costa y montaña en el mismo viaje, y que Lúa, nuestra border collie de unos 18 kilos, venía con nosotros. Eso descartó el avión y nos puso al volante, y la verdad es que fue un acierto: la Costa Brava y los Pirineos catalanes están lo bastante cerca como para hacerlos del tirón en cinco días sin pasarse el viaje conduciendo. La clave la pillamos pronto, con la ayuda de tuPetate: dos bases en lugar de ir cambiando de hotel cada noche. Dos en el Empordà para la costa y dos en el Ripollès para la montaña.

Salimos de Barcelona los dos, más Lúa, un sábado de junio. Si conoces la raza, sabrás lo que implica: una perra lista, incansable y feliz cuando tiene kilómetros de sendero por delante, así que un viaje de calas y montaña le venía como anillo al dedo. Montamos el plan en dos mitades muy distintas —calas de paisaje lunar la primera, valle a casi 2.000 metros la segunda— y por el camino fuimos comprobando que viajar con perro por aquí es mucho más fácil de lo que pensábamos: hoteles que la reciben sin dramas, senderos donde puede ir suelta y un tren cremallera al que se sube como una pasajera más. Os contamos cómo nos fue y lo que nos costó.

Día 1 — De Barcelona a Cadaqués, llegando con el atardecer

A view of a town on the shore of a body of water
Foto de Boris Hadjur en Unsplash

El plan empezó con la recogida del coche en Barcelona a primera hora. Con Lúa a bordo buscamos un SUV con maletero amplio para que viajara cómoda y atada con su arnés homologado; ese pequeño detalle, más las pausas cada par de horas, hizo que el traslado fuera tranquilo para los tres.

Apuntamos directos a Cadaqués y lo hicimos a propósito al final del día. Llegar a última hora tiene doble premio: se aparca mucho mejor y el calor de junio ya ha aflojado. El pueblo es la postal de la Costa Brava —calles blancas que trepan hacia la iglesia, barcas, el mar de fondo— y, para nuestra sorpresa, los perros van por la calle sin problema. Paseamos sin prisa con ella mientras se encendían las luces. Dejamos apuntada una cena con vistas al mar, de cocina mediterránea de producto, como plan provisional: en temporada alta conviene reservar y preguntar de paso si admiten perro en la terraza, que muchas en Cadaqués sí.

Día 2 — Cap de Creus: paisaje lunar y calas para Lúa

aerial photo of cliff during daytime
Foto de Joshua Kettle en Unsplash

El segundo día fue el de senderismo, y madrugamos para esquivar el calor. El Parque Natural de Cap de Creus es el extremo más oriental de la Península y parece otro planeta: roca esculpida por la tramontana, calas escondidas y senderos costeros que bordean el mar. Hicimos una ruta circular saliendo de Cadaqués de unas tres horas, con Lúa suelta buena parte del camino. En su salsa: olfateando cada rincón y siempre unos metros por delante, como buena border collie que no para quieta.

Un aviso muy práctico que nos repetimos antes de salir: agua de sobra para ella. En junio la costa aprieta, hay poca sombra entre la roca y una perra se deshidrata antes de lo que uno cree, así que cargamos bebedero plegable y botella extra solo para Lúa. Entre tramo y tramo, las calas son la recompensa: agua transparente, un baño rápido y a seguir. Fue una mañana redonda.

Día 3 — Girona de paso y subida al Ripollès

a river running through a city next to tall buildings
Foto de Christian Hess Araya en Unsplash

El tercer día cambiamos de mundo: dejamos la costa rumbo a los Pirineos, pero rompimos el trayecto con una parada en Girona a mediodía. Es la mejor manera de hacer ese traslado sin que se haga largo. Paseamos por el Call Jueu —uno de los barrios judíos mejor conservados de Europa—, subimos a las murallas y nos asomamos a las casas de colores asomadas al río Onyar. Como en la costa, los perros son bienvenidos por las calles, así que Lúa callejeó con nosotros tan contenta.

Por la tarde llegamos a Ribes de Freser, en pleno Ripollès, nuestra base para las dos últimas noches. Tras el trayecto en coche, lo que pedía el cuerpo —y las patas de Lúa— era moverse en plano: nos hicimos un tramo de la ruta del Fresser por el fondo del valle, junto al río. Sombra, agua y terreno fácil, perfecto para soltar piernas antes de la jornada grande del día siguiente.

Día 4 — El cremallera a la Vall de Núria, el día estrella

green grass field in the mountain
Foto de Etienne Delorieux en Unsplash

Este era el día que más ilusión nos hacía, y no defraudó. Desde Ribes de Freser sube el cremallera, un tren de cremallera que trepa por el valle hasta el santuario de la Vall de Núria, a 1.967 metros, salvando un desnivel que en coche sería imposible. Y aquí está lo bonito viajando con perro: Lúa subió en el tren como una pasajera más y, una vez arriba, caminó libre por el valle.

Arriba se abre un anfiteatro de montaña con su lago, prados verdes y senderos cortos que se pueden encadenar a ritmo de paseo. Para una border collie incansable como ella aquello fue el paraíso: espacio de sobra para correr y trotar de un prado a otro sin agotarse nunca. Pasamos el día allí, con calma, alternando caminata y descansos. Para comer dejamos apuntada, como plan flexible, una comida de montaña en Ribes a la vuelta: escudella, carn d'olla, embutidos del Ripollès… la cocina pirenaica en estado puro. Bajamos al atardecer con esa sensación de haber estado en un sitio que parece a mil kilómetros de la playa donde habíamos amanecido dos días antes.

Día 5 — Vuelta a Barcelona con parada en Ripoll o Vic

brown and white concrete buildings near mountain under cloudy sky during daytime
Foto de Erwan Martin en Unsplash

El último día lo dejamos suave a propósito: de Ribes a Barcelona hay unas dos horas, así que no había prisa. Para no hacer la vuelta de un tirón, paramos a media mañana. La duda fue entre el monasterio de Santa Maria de Ripoll, con su portada románica esculpida que es una de las joyas de Cataluña, o un café en el mercado medieval de Vic. Cualquiera de las dos parte el camino y deja buen sabor de boca.

Llegamos a Barcelona a un mediodía cómodo, devolvimos el coche y cerramos el viaje. Cinco días dan para muchísimo cuando no se pierde tiempo en cambiar de base constantemente: costa salvaje, una capital con encanto y un valle pirenaico, todo con Lúa de copiloto.

Viajar con perro por aquí: lo práctico

green grass field and trees covered mountain during daytime
Foto de Bonnie Gulliver en Unsplash

Un par de cosas que nos alegramos de tener resueltas antes de salir. Lo primero, el kit de Lúa para el coche: cartilla veterinaria y microchip al día, arnés de seguridad homologado o rejilla para el maletero, bebedero plegable, bolsas y una toalla para las calas. Y pausas cada dos horas en los traslados, que para ella también es viaje.

Lo segundo, un seguro con cobertura veterinaria. Viajando con perro nos pareció dinero bien gastado: cubre cancelaciones, asistencia en carretera y los gastos veterinarios imprevistos, que en ruta nunca avisan. Sobre el alojamiento, en Girona hay opciones pet-friendly de sobra; nosotros tiramos de una masia rural en la costa y un hotel de montaña en el Ripollès, ambos acostumbrados a recibir perros. Y un recordatorio de clima típico de junio, no una promesa: en la costa el calor aprieta a mediodía, mientras que arriba, a casi 2.000 metros, las mañanas pueden ser frescas. Mejor llevar para los dos extremos, también pensando en ella.

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Preguntas frecuentes

¿Es fácil viajar con perro por la Costa Brava y los Pirineos?
Mucho más de lo que esperábamos. Encontramos hoteles pet-friendly tanto en la costa (una masia rural) como en la montaña, senderos donde Lúa pudo ir suelta en Cap de Creus y la Vall de Ribes, y pueblos como Cadaqués o Girona donde va por la calle sin problema. La joya es el cremallera de la Vall de Núria, al que se sube como una pasajera más.
¿Cuántos días hacen falta para combinar costa y Pirineos?
Con cinco días da de sobra si te organizas en dos bases para no conducir de más: dos noches en el Empordà para la costa (Cadaqués y Cap de Creus) y dos en el Ripollès para la montaña (Ribes de Freser y la Vall de Núria), con Girona como parada de paso entre ambas.
¿Hace falta coche para este viaje?
Sí, es un road trip y el coche es clave para enlazar costa y montaña a tu ritmo. Viajando con perro conviene un SUV o familiar con maletero amplio, arnés homologado o rejilla, y pausas cada par de horas. Nosotros alquilamos uno en Barcelona para los cinco días, con sitio de sobra para Lúa.
¿Cuánto cuesta un viaje así para dos personas y un perro?
Nuestro presupuesto rondó los 1.300–1.500 € incluyendo el coche de alquiler, las cuatro noches en hoteles pet-friendly, el cremallera, el seguro con cobertura veterinaria y las comidas estimadas. Alojamiento y coche son las partidas grandes.

Coste del viaje, desglosado

Alquiler de coche (5 días)
SUV con maletero amplio, recogida en Barcelona
200 €
Mas Torrencito — Empordà (2 noches)
Masia rural pet-friendly, 110 €/noche
220 €
Hotel Els Caçadors — Ribes de Freser (2 noches)
Hotel rural pet-friendly, 90 €/noche
180 €
Cremallera a la Vall de Núria
2 adultos · 22 €/persona
44 €
Seguro de viaje con cobertura veterinaria
Asistencia en carretera y gastos de Lúa
45 €
Comidas, terrazas y extras (estimado)
Cena en Cadaqués, comida de montaña, varios
300–500 €
Total estimado (2 adultos + 1 perro)1.300 – 1.500 €

Precios orientativos recogidos durante la planificación. El alojamiento y el coche varían según fechas; junio es temporada alta en la costa.

Reservas del viaje

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  • Alquiler de coche en Barcelona
    SUV o familiar con maletero amplio · 5 días · DiscoverCars
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  • Mas Torrencito (Empordà)
    Masia rural pet-friendly · 2 noches · Stay22
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  • Hotel Els Caçadors de Ribes (Pirineos)
    Hotel rural pet-friendly · 2 noches · Stay22
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  • Cap de Creus y Cadaqués
    Senderismo costero y casco histórico · GetYourGuide
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  • Girona — Barrio Judío y murallas
    Parada de camino a los Pirineos · GetYourGuide
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  • Seguro de viaje con cobertura veterinaria
    2 personas + perro · EKTA
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¿Dónde dormir?

Mas Torrencito

La masia más conocida de Girona para viajeros con perro: comederos y bebederos en la habitación, entorno natural y mucha calma. Base perfecta para la costa las dos primeras noches, sin límite de tamaño, así que Lúa estuvo como en casa.

220 €
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Cinco días nos bastaron para un primer road trip con Lúa muy completo, y el plan se estira o se acorta sin problema —más costa, más montaña, alguna noche extra en Girona—. Si quieres un itinerario así de detallado para tus fechas, con coche de alquiler, hoteles que admitan a tu perro, rutas y precios al día, se lo cuentas a tuPetate y te lo monta en minutos.

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