Asturias, España
Dónde dormir en Asturias con perro: la guía que te ahorra el trabajo
Casas rurales, hoteles, campings y playas pet-friendly en Asturias: las mejores zonas, qué esperar en temporada alta y cómo organizar el alojamiento sin volvert
El mayor problema de viajar a Asturias con perro no es el viaje en sí —Koda, nuestra border collie de tres años, se pasa las cuatro horas hasta allí dormida en el maletero— sino el momento previo: encontrar alojamiento que de verdad lo admita, que no se eche atrás cuando le dices el tamaño, y que no te cobre una penalización tan alta que te arruine el presupuesto del viaje. Eso es lo que más tiempo lleva y más nervios gasta.
Este artículo es lo que yo hubiera querido encontrar cuando empecé a organizar nuestras escapadas asturianas. Lo hemos montado con ayuda de tuPetate, que tiene el filtro de alojamiento pet-friendly bastante bien trabajado, y con el conocimiento acumulado de haberlo investigado más veces de las que me gustaría admitir. No es una guía de rutas ni una crónica de días: es una guía de alojamiento por tipo y por zona, con lo que funciona de verdad y lo que conviene saber antes de llamar a ningún sitio.
Asturias es, para quien viaja con perro, uno de los destinos más generosos de España. La cultura del animal de compañía en el mundo rural asturiano es real y antigua; no es marketing. Pero hay diferencias enormes entre zonas y entre tipos de alojamiento, y saberlas de antemano ahorra mucho tiempo y algún que otro chasco.
Casas rurales: la opción que mejor funciona, y por qué
Si viajas con perro en Asturias y tienes que elegir un solo tipo de alojamiento, elige casa rural. No es una cuestión de precio ni de romanticismo: es que estructuralmente están pensadas para lo que necesitas. Tienen finca o jardín donde Koda puede moverse al llegar sin que tengas que buscar un parque. Tienen suelos que no se arañan. Tienen propietarios que en muchos casos tienen ellos mismos perros y entienden lo que implica. Y rara vez tienen los recargos absurdos que aparecen en algunos hoteles urbanos.
La oferta de casas rurales pet-friendly en Asturias es enorme, pero no está repartida igual por todo el territorio. Las zonas con más concentración son el Oriente asturiano —el entorno de Llanes y Ribadesella—, el Occidente —Luarca y la comarca de Valdés, Cudillero— y el interior, sobre todo en los concejos limítrofes con los Picos de Europa, como Cangas de Onís, Arriondas y Ponga. Cada zona tiene un carácter muy distinto.
Lo que marca la diferencia entre una casa rural que tolera al perro y una que está de verdad preparada para él: que el jardín esté vallado o que haya espacio delimitado donde el animal no pueda escapar, que haya donde lavarlo si vuelve de barro —y en Asturias, vuelve de barro—, y que la habitación o el alojamiento sean de planta baja o con acceso cómodo. Cuando busques, pregunta esos tres puntos antes de reservar. Si la respuesta a los tres es sí, es tu casa.
Oriente asturiano: Llanes y Ribadesella, la zona más cómoda
El Oriente asturiano es probablemente la zona con más oferta pet-friendly concentrada de toda la región, y también la más accesible desde la Meseta: desde Madrid son algo menos de cinco horas en coche, y desde Santander o Bilbao, menos de dos. Eso la convierte en el destino natural para quien quiere un fin de semana largo con el peludo sin complicar demasiado la logística.
Llanes tiene un casco histórico con encanto, acceso a varias playas —algunas de las cuales admiten perros fuera de temporada alta— y una cantidad razonable de casas rurales en el entorno que trabajan con filtro de animales. Los concejos de Ribadedeva y Peñamellera Baja, muy cerca de Llanes pero sin la masificación del pueblo, tienen algunas de las casas rurales más espaciosas de la zona, muchas con finca propia y acceso a caminos por los que Koda puede ir suelta.
Ribadesella añade la ventaja del río Sella, que en verano es una postal con las canoas pasando y en otoño un camino de agua tranquilo donde cualquier perro con gusto por los charcos se pone muy contento. El entorno de Ribadesella hacia el interior —los concejos de Parres y Piloña— tiene casas rurales con mucho campo y menor demanda que la costa, lo que en temporada alta marca la diferencia.
Un detalle práctico sobre el Oriente: en julio y agosto la demanda es muy alta y el alojamiento pet-friendly —que de por sí es una fracción de la oferta total— se reserva con semanas o meses de antelación. Si vas en verano, empieza a buscar en mayo. Si puedes ir en junio o septiembre, la misma oferta estará disponible con más margen y menos precio.
Occidente: Luarca, Cudillero y la costa menos masificada
El Occidente asturiano tiene un carácter diferente al Oriente: más quieto, menos conocido fuera de la región, con pueblos pesqueros —Cudillero, Luarca, Navia— que conservan un ritmo propio que se nota en cuanto llegas. Desde Madrid o el centro de España es algo más largo (cinco horas y media o seis dependiendo del origen), pero eso también significa que hay menos gente.
Cudillero es uno de los pueblos más fotografiados de la costa asturiana, con sus casas de colores encaramadas al anfiteatro del puerto, pero no es lo más cómodo para un perro grande: el casco histórico tiene muchas escaleras y cuestas, y el espacio es reducido. Lo mejor si buscas en el entorno de Cudillero es quedarte en las casas rurales de los concejos de Muros de Nalón o Pravia, con campo y tranquilidad, y usar el coche para bajar al pueblo cuando quieras.
Luarca y la comarca de Valdés tienen una de las mejores ofertas de alojamiento rural de todo el Occidente, con fincas de cierto tamaño y propietarios que en muchos casos llevan años recibiendo viajeros con perro. El entorno de la Playa del Espartal —una playa extensa en el concejo de Valdés que admite perros fuera de temporada alta— convierte esta zona en una opción muy completa: campo, costa, y calma. El Occidente también da acceso fácil al cabo Busto y a las reservas naturales de la costa occidental, donde los paseos son largos y hay muy poca gente.
El interior del Occidente —los concejos de Allande, Ibias, Degaña— es otra historia: montaña seria, pueblos pequeños, alguna casa rural espléndida y prácticamente ningún turista. Si buscas la Asturias más desconocida y tu perro aguanta bien el monte, merece la pena investigar esa zona. Koda la primera vez que fue por allí no quería volver al coche.
Interior y Picos de Europa: para quienes buscan montaña y quietud
El interior de Asturias —y en particular el entorno de los Picos de Europa— tiene una red de alojamiento rural sólida y una cultura de bienvenida al perro que tiene que ver con el propio carácter de la zona. Los concejos de Cangas de Onís, Onís, Amieva y Ponga son el núcleo de mayor oferta; Arriondas y Parres añaden opciones con muy buen acceso tanto a la montaña como a la costa, que desde allí está a menos de media hora.
Cangas de Onís funciona como base cómoda: tiene servicios, el acceso al Parque Nacional de los Picos de Europa está muy cerca, y hay casas rurales de todos los tamaños en el entorno. Lo importante aquí es que el Parque Nacional tiene su propia normativa con perros, que incluye la obligatoriedad de correa en todo momento dentro del área protegida y restricciones en algunas zonas de mayor sensibilidad ecológica. Antes de planificar una ruta concreta dentro del parque, consulta la normativa actualizada en la web oficial del Parque Nacional de los Picos de Europa (parquesnacionales.es): no cambia cada temporada, pero conviene tenerla presente.
La Ruta del Cares es uno de los recorridos más bonitos de España; discurre dentro del Parque Nacional, por lo que las normas de correa aplican en todo su recorrido. Conviene verificar antes de cada visita si hay restricciones en el tramo concreto. Koda la ha hecho dos veces y la segunda vez casi la teníamos que llevar nosotros a ella, de lo que había corrido en la primera.
La oferta de casas rurales en el entorno de los Picos tiende a ser más amplia en términos de espacio: fincas con campo, corrales reconvertidos, caseríos con vistas a la montaña. Los precios en temporada baja son muy razonables. En agosto, la zona Cangas de Onís–Lagos de Covadonga está masificada; si puedes ir en mayo, junio o septiembre, la experiencia es completamente diferente.
Hoteles y apartamentos en Oviedo y Gijón: los hay, pero hay que buscar
Viajar con perro en ciudad siempre es más complicado que en el mundo rural, y Asturias no es una excepción. Dicho esto, tanto Oviedo como Gijón tienen oferta de hoteles y apartamentos que admiten perros —generalmente con condiciones de peso y recargo económico— y la dificultad está más en encontrarlos y confirmar las condiciones concretas que en que no existan.
Oviedo tiene la ventaja de que el Parque de San Francisco, en pleno centro, es un espacio verde amplio donde Koda puede estirar las patas después del coche. El casco histórico es muy transitable a pie, los alrededores de la catedral se recorren bien con perro, y hay terrazas en la zona del Fontán y el mercado que lo admiten sin problema. Para alojamiento, los apartamentos turísticos son en general más permisivos que los hoteles de cadena, y permiten mayor flexibilidad de horarios —útil cuando tienes un perro que necesita salir a primera hora.
Gijón añade el Paseo del Muro de San Lorenzo —el paseo marítimo junto a la playa de San Lorenzo—, que en temporada baja es un paseo excelente y Koda puede ir a la orilla sin restricciones. El parque de Isabel la Católica, en el centro de Gijón, es amplio y tiene zonas de hierba donde los perros campan a sus anchas. Para alojamiento, el barrio de Cimadevilla —el casco histórico del puerto— tiene apartamentos con carácter y, en varios casos, aceptación de mascotas.
El consejo más práctico para ciudades: usa el filtro de mascotas pero llama siempre antes de reservar para confirmar el tamaño que admiten, si hay cargo adicional y si tiene que estar en jaula o puede ir libre en la habitación. Un hotel que dice que admite perros pero luego te pide que Koda duerma en una jaula que no cabe en tu coche no es lo que buscas. Esa llamada de cinco minutos ahorra muchas sorpresas.
Campings y bungalós: cuando el perro no quiere estar encerrado
Para quien viaja con un perro que necesita espacio —o simplemente para quien prefiere estar fuera, que también es una razón perfectamente válida—, el camping es la opción con menos restricciones de todo el abanico asturiano. La gran mayoría de los campings de Asturias admiten perros, a menudo sin restricción de tamaño y sin recargo, y la propia naturaleza del alojamiento —parcelas al aire libre, espacio entre vecinos, posibilidad de tenerlo atado sin que moleste— lo hace más cómodo para el animal que cualquier habitación de hotel.
Los campings de la costa asturiana tienen parcelas de hierba —ese verde intenso que en Asturias no falla nunca— con acceso a servicios completos, y muchos tienen bungalós o cabañas de madera que admiten perros sin problema. La diferencia entre ir en tienda o en bungaló es principalmente de comodidad en caso de lluvia: en Asturias en cualquier época del año puede caer un aguacero de media hora en pleno verano, y un bungaló con cubierta cambia mucho la ecuación.
Las zonas con mejor oferta de campings pet-friendly son la Costa Verde entre Luarca y Gijón, y el entorno de Llanes hacia el Oriente. En el interior hay campings más pequeños en los valles de los Picos de Europa y en el concejo de Ponga que tienen un encanto especial: ríos cercanos donde bañarse, montaña a la puerta, casi ningún ruido por la noche. Koda en un camping duerme el doble de lo que duerme en casa, que dice mucho.
Un matiz importante: algunos campings distinguen entre perros admitidos en parcelas de tienda y perros admitidos en bungalós. Confirma siempre el tipo de alojamiento exacto al reservar, porque la política puede ser diferente entre un área y otra del mismo recinto.
Playas con perros en Asturias: cuáles, cuándo y qué esperar
Aquí viene la parte que más preguntas genera y más confusión crea: las playas en Asturias con perro. La buena noticia es que la respuesta no es un no rotundo, como en muchas comunidades autónomas en verano. La mala noticia es que la normativa varía por concejo, por playa y por temporada, y ninguna lista que leas online estará actualizada al cien por cien para cuando tú vayas. La regla de oro es: comprueba siempre en el ayuntamiento del concejo correspondiente antes de ir.
Dicho eso, hay algunas referencias que suelen mantenerse estables. La Playa de Xagó, en el concejo de Gozón, es una playa extensa de dunas y arena que históricamente ha tenido más tolerancia con los perros que otras playas de la zona metropolitana de Avilés, especialmente fuera de los meses de baño —de octubre a mayo en términos generales. Es una playa con mucho viento cantábrico y una luz que en otoño se vuelve de plata: el tipo de escena en la que Koda va y viene de las olas sin que nadie le diga nada.
La Playa del Espartal, en el concejo de Valdés, es otro nombre habitual cuando se habla de playas asturianas con perro. Es una playa larga, de arena fina, con acceso desde la carretera y sin apenas instalaciones en temporada baja, lo que la convierte en uno de esos sitios que en octubre o noviembre tienes prácticamente para ti y para tu compañero.
En temporada alta —de junio a septiembre, en términos generales— la mayoría de las playas asturianas tienen restricciones de acceso con perro, al menos en las horas de baño. Algunos concejos permiten el acceso antes de las 10 de la mañana o después de las 20 horas; otros prohíben el acceso a la arena directamente en los meses de verano. Por eso quien viaja con perro a Asturias en julio o agosto tiene que hacer las paces con la idea de que las playas no van a ser el plan principal, y compensarlo con los ríos, los embalses y los caminos de costa que sí son accesibles en cualquier época. En cambio, si vas en mayo, junio tardío, septiembre o entre semana fuera de agosto, la situación cambia mucho.
Temporada alta: el consejo honesto que nadie te da
Hay un tema que conviene abordar sin rodeos, porque genera expectativas que luego no se cumplen: ir a Asturias con perro en julio y agosto es perfectamente posible, pero requiere planificar con más antelación y expectativas más realistas que en cualquier otro destino.
El alojamiento pet-friendly en Asturias en verano se reserva entre cuatro y ocho semanas antes, especialmente en las zonas más demandadas —Llanes, Ribadesella, Cangas de Onís. Si llegas a mediados de julio a buscar alojamiento para el fin de semana siguiente, vas a encontrar pocas opciones y probablemente a precios más altos de lo que esperabas. La oferta que admite perros no es enorme en términos absolutos, y cuando se combina con la alta demanda veraniega, desaparece rápido.
Las playas, como decíamos, van a tener restricciones. Las rutas de montaña más populares —la Ruta del Cares, los Lagos de Covadonga— van a estar concurridas, lo que en la práctica significa que si tu perro no está cómodo con mucha gente cerca, puede no ser lo más tranquilo. Los restaurantes y terrazas en zonas turísticas son más restrictivos en verano que fuera de temporada.
Todo esto no es razón para no ir: Asturias en verano es Asturias en verano, que es decir mucho. Pero si puedes elegir, junio y septiembre son los meses de oro para ir con perro. La temperatura es más agradable para el animal —el calor del interior en agosto puede ser considerable—, el alojamiento es más fácil de encontrar y los sitios se disfrutan de otra manera cuando no hay que esquivar a nadie. Koda en septiembre por el Oriente es otra Koda: más suelta, más feliz, menos pendiente de que la pisoteen.
Preguntas frecuentes
- ¿Qué tipo de alojamiento funciona mejor en Asturias con perro?
- Las casas rurales son la opción más cómoda y con menos restricciones: tienen jardín o finca, suelen admitir perros de cualquier tamaño y los propietarios están acostumbrados a viajeros con animales. Los campings también son muy permisivos. Los hoteles en ciudad funcionan pero hay que confirmar condiciones de peso y recargo antes de reservar.
- ¿Hay playas en Asturias donde se pueda ir con perro?
- Sí, aunque la normativa varía por concejo y por temporada. La Playa de Xagó (Gozón) y la Playa del Espartal (Valdés) son referencias habituales en temporada baja. En temporada alta —junio a septiembre— la mayoría de las playas tienen restricciones de acceso con perro en horas de baño. Comprueba siempre en el ayuntamiento del concejo correspondiente antes de ir.
- ¿Se puede entrar con perro al Parque Nacional de los Picos de Europa?
- Los perros pueden acceder al parque pero deben ir con correa en todo momento dentro del área protegida, y hay restricciones en algunas zonas de mayor sensibilidad. La normativa puede actualizarse; consulta siempre en la web oficial del Parque Nacional de los Picos de Europa (parquesnacionales.es) antes de planificar rutas dentro del parque.
- ¿Cuándo es mejor ir a Asturias con perro?
- Junio y septiembre son los meses de oro: la temperatura es más agradable para el animal, el alojamiento pet-friendly es más fácil de encontrar y los sitios están menos masificados. En julio y agosto es posible, pero el alojamiento hay que reservarlo con cuatro a ocho semanas de antelación en las zonas más demandadas.
- ¿Cuáles son las zonas de Asturias con más oferta pet-friendly?
- El Oriente asturiano —Llanes, Ribadesella— tiene la oferta más concentrada y es la más accesible desde la Meseta. El Occidente —Luarca, Cudillero, comarca de Valdés— ofrece más tranquilidad y menos masificación. El interior, especialmente el entorno de Cangas de Onís y los Picos de Europa, combina montaña con buena red de alojamiento rural.
Coste del viaje, desglosado
Alojamiento (3 noches, casa rural) Casa rural pet-friendly con jardín en el Oriente o Occidente asturiano | 180–360 € |
Gasolina y peajes (ida y vuelta desde Madrid) Aproximadamente 5 horas desde Madrid; la ruta habitual combina la A-1 (o A-6) con las autovías de acceso a Asturias; peaje en algunos tramos | 90–130 € |
Comidas (3 días para 2 personas) Desayunos en alojamiento, comidas en restaurante o bocadillo de ruta, cenas | 120–200 € |
Seguro de viaje 2 personas · cancelación y asistencia | 20–35 € |
Actividades y extras Entradas a cuevas o monumentos (opcional), parking, imprevistos | 20–50 € |
| Total orientativo (2 adultos + 1 perro, fin de semana largo con coche propio) | 430 – 775 € |
Precios orientativos. El alojamiento varía mucho según la zona y la temporada. En julio y agosto los precios pueden ser notablemente más altos en zonas de alta demanda como Llanes o Cangas de Onís.
Reservas del viaje
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Asturias con perro es de las escapadas más agradecidas que puedes planificar en España, siempre que el alojamiento esté bien resuelto. El verde que no falla, la costa brava del Cantábrico, los pueblos de interior que parecen detenidos en el tiempo —todo eso lo disfrutáis los dos si tienes el dónde dormir claro antes de salir. Si quieres que tuPetate te ayude a encontrar la casa rural, el camping o el hotel que de verdad admita a tu compañero en la zona que te apetece, cuéntale los detalles: el tamaño del perro, la zona, las fechas, el tipo de alojamiento que buscas. Lo tiene listo en minutos, con filtro pet-friendly real y sin que tengas que abrir diez pestañas para confirmarlo.
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