Andalucía (Sevilla · Córdoba · Granada)
Andalucía en tren con amigos: 6 noches por Sevilla, Córdoba y Granada en AVE
Nuestra ruta de 6 noches por Andalucía en tren, cuatro amigos sin coche: Sevilla, Córdoba y Granada en AVE, con entradas, tapas y lo que pagamos.
Éramos cuatro y teníamos una semana de finales de septiembre por delante. Nacho llevaba años queriendo subir a la Giralda, Bea no se callaba con la Alhambra, Rocío quería tapear hasta reventar y yo solo pedía una cosa: no conducir. Así que pusimos la primera condición sobre la mesa antes que ninguna otra: Andalucía entera en tren, sin coche y sin avión. Desde Madrid, el AVE lo pone fácil, y la ruta clásica —Sevilla, Córdoba y Granada— se enlaza en alta velocidad casi sin darte cuenta.
Montamos el plan con la ayuda de tuPetate y nos cuadró un reparto que tiene toda la lógica: dos noches en Sevilla, una en Córdoba —de paso, pero da de sobra para lo grande— y tres en Granada para rematar. Lo bonito de viajar así es que la estación siempre está en el centro: bajas del tren, arrastras la maleta cuatro calles y ya estás en el casco histórico, sin párkings, sin gasolina, sin discutir quién conduce de vuelta del tablao.
Lo que de verdad nos quitó el sueño no fue el transporte, sino las entradas. La Alhambra, el Real Alcázar, la Catedral de Sevilla y la Mezquita de Córdoba se reservan con semanas de antelación, y algunas se agotan meses antes. Ese fue el hilo conductor de toda la preparación, y por eso le dedicamos una sección entera al final. Os contamos cómo nos fue, día a día, y lo que nos costó a cada uno.
Día 1 — Madrid a Sevilla y primer paseo por Santa Cruz
Salimos de Atocha a media mañana con los cuatro billetes comprados juntos y con tiempo, que es como salen baratos. Dos horas y media de AVE dan para un café, una cabezada y que Rocío nos repasara la lista de bares que traía apuntada. En Sevilla-Santa Justa bajamos directos al centro: nos alojábamos a cinco minutos a pie de la Catedral, así que dejamos las maletas y nos echamos a la calle sin más.
La primera tarde la dedicamos a coger el pulso a la ciudad sin agobios. Nos perdimos por el Barrio de Santa Cruz, el antiguo barrio judío, con sus callejas estrechas que de pronto se abren en una placita con naranjos y el olor a azahar todavía colgando del aire. No hay que ver nada concreto: el plan es callejear, dejarse llevar y que se haga de noche entre patios encalados.
Para cenar dejamos apuntada, sin atarnos, una ruta de tapas por la zona. Nacho insistía en El Rinconcillo, que presume de ser el más antiguo de Sevilla, de 1670, con sus jamones colgando y la cuenta apuntada con tiza en la barra. Pringá, espinacas con garbanzos, un montadito de presa ibérica y una caña fría: así se cierra el primer día en condiciones.
Día 2 — Sevilla monumental: Alcázar, Catedral y flamenco en Triana
El día grande de Sevilla lo arrancamos pronto, con la entrada del Real Alcázar comprada online y a primera hora. Esto no es un consejo cualquiera: se agota horas antes, y madrugar tiene premio, porque recorres los patios casi vacíos. El Alcázar es el palacio real en uso más antiguo de Europa, y se nota: azulejería que mete los colores hasta el techo, el Patio de las Doncellas reflejándose en su estanque y unos jardines donde Bea nos perdió media hora persiguiendo pavos reales. Pura calma andalusí antes de que llegue el gentío.
De ahí, a la Catedral, a un paseo corto. Es la catedral gótica más grande del mundo y se siente: la nave te empequeñece y la subida a la Giralda —incluida en la entrada— se hace por rampas, no por escaleras, pensadas para que un jinete pudiera subir a caballo. Arriba, Sevilla entera a tus pies y el campaneo justo al lado. Nacho cumplió su sueño y nos lo recordó el resto del viaje.
Por la noche cruzamos el río a Triana, el barrio donde nació el flamenco, para un tablao. Reservamos con antelación porque se llenan rápido, y acertamos: un local pequeño, sin micrófonos, donde el zapateado retumba en el suelo de madera y se te mete en el pecho. Salimos sin palabras, que ya es decir en este grupo.
Día 3 — Sevilla a Córdoba: la Mezquita y la Judería
El tercer día cambiamos de ciudad sin estrés: el Avant entre Sevilla y Córdoba tarda apenas tres cuartos de hora, así que salimos a media mañana después de desayunar con calma. Dejamos las maletas en el hotel —una de esas casas-palacio unidas en plena Judería, a un paso de la Mezquita— y dedicamos toda la tarde a lo que veníamos a ver.
La Mezquita-Catedral es difícil de describir sin quedarse corto. Entras y te recibe el famoso bosque de columnas con sus arcos rojos y blancos repitiéndose hasta donde alcanza la vista, una obra del califato omeya que te deja girando la cabeza sin saber a dónde mirar. Y en mitad de todo, una catedral renacentista que levantaron dentro siglos después. Reservamos la entrada online para asegurar franja y no perder tiempo en cola. Rocío, que de arte no entiende mucho, se quedó callada un buen rato, y eso lo dice todo.
Al salir nos perdimos por la Judería, el barrio judío medieval, hasta dar con la Calleja de las Flores, esa callecita estrecha de macetas azules que enmarca la torre de la Mezquita al fondo. Aquí conserva Andalucía su única sinagoga medieval, pequeña pero con su historia. Cerramos el día en una terraza de patio cordobés, de esos con la fuente en medio y los geranios trepando por las paredes.
Día 4 — Córdoba a Granada: del Alcázar al Mirador de San Nicolás
La mañana del cuarto día la aprovechamos antes de coger el tren del mediodía. A diez minutos de la Mezquita está el Alcázar de los Reyes Cristianos, la fortaleza donde residieron los Reyes Católicos durante la Reconquista. Lo mejor no son tanto los muros como los jardines: estanques alargados, surtidores, setos recortados y cipreses en hilera. Una hora y media de paseo tranquilo y de vuelta al hotel a por las maletas.
El AVE a Granada se hace en hora y media larga, y a media tarde ya estábamos instalados en el centro histórico, en un palacete del siglo XVIII con la Alhambra asomando entre los tejados. Pero la postal de verdad la dejamos para el atardecer: subimos al Albaicín, el barrio árabe, callejeando cuesta arriba por sus rincones empedrados hasta el Mirador de San Nicolás.
Y ahí está, enfrente, el primer golpe de vista a la Alhambra entera, dorándose con la última luz del día y Sierra Nevada de telón al fondo. Hay guitarristas, gente sentada en el murete, un murmullo de idiomas, y todos mirando lo mismo. Bea llevaba meses esperando ese momento y no defraudó a nadie. Bajamos ya de noche, con hambre y con ganas de la jornada estrella del día siguiente.
Día 5 — La Alhambra y el Generalife, el día estrella
Habíamos comprado la entrada de la Alhambra con semanas de antelación —de eso hablamos más abajo, porque es lo más importante del viaje— y llegó por fin el día. Nuestra franja para los Palacios Nazaríes era de mañana, así que subimos con tiempo. Los Palacios son el corazón de todo: techos de mocárabes que parecen estalactitas de yeso, paredes labradas como encaje, patios donde el agua corre por canales finísimos y lo refleja todo. El Patio de los Leones, con su fuente y sus arcos, fue donde más nos quedamos.
Después subimos a la Alcazaba, la parte militar, la más antigua, desde cuyas torres se domina Granada entera y se entiende por qué eligieron este cerro. Y para terminar, los jardines del Generalife, la antigua finca de recreo de los sultanes: setos, rosales, surtidores cruzándose en el aire y ese rumor de agua constante que acompaña toda la visita. Es media jornada larga y se anda mucho, así que zapatillas cómodas y agua.
Bajamos a comer reventados pero felices. Por la tarde nadie quería más monumentos, así que la dejamos libre: siesta para unos, un último paseo para otros. Andalucía también es eso, saber parar.
Día 6 — Granada a su aire: Albaicín y tapeo gratis
El último día completo lo dedicamos a Granada sin guion. Por la mañana volvimos al Albaicín con luz de día, que es otra cosa: las cármenes con sus huertos escondidos, las placitas con aljibes, las vistas que se cuelan entre las casas. Es un barrio Patrimonio de la Humanidad y se entiende callejeándolo sin prisa, dejando que cada cuesta te lleve a la siguiente.
Pero la tarde tenía un único objetivo, el favorito de Rocío: el tapeo. En Granada pasa algo que en el resto de España envidiamos: la tapa viene gratis con la bebida. Pides una caña y te ponen algo de comer sin cobrarte, así que con tres o cuatro rondas ya has cenado. Nos movimos por la zona de calle Navas y calle Elvira, que concentran los mejores bares, encadenando cañas y tapas de bar en bar. Probamos el remojón granadino —naranja, bacalao y aceitunas, más rico de lo que suena—, espetos y un plato alpujarreño que nos dejó para el arrastre.
Fue la despedida perfecta del viaje: sin reservas, sin horarios, los cuatro de barra en barra hasta que se hizo de noche.
Reservar con antelación: lo único que no puedes improvisar
Si te llevas un solo consejo de toda esta historia, que sea este. Los cuatro monumentos estrella —Alhambra, Real Alcázar, Catedral de Sevilla y Mezquita de Córdoba— exigen reserva online y se agotan, así que no los dejes para última hora bajo ningún concepto. Nosotros los compramos en este orden de urgencia y nos salió redondo: primero la Alhambra, que es la que antes se llena (puede agotarse meses antes, sobre todo los Palacios Nazaríes); después el Real Alcázar de Sevilla; luego la Catedral de Sevilla, para elegir buena franja; y por último la Mezquita de Córdoba. Todas tienen su web oficial de entradas.
Los trenes, igual: comprándolos con antelación, los AVE y Avant entre ciudades salen desde unos pocos euros por trayecto, mientras que de un día para otro se disparan. Reserva los cuatro billetes del grupo juntos para sentaros cerca y cerrar la tarifa Promo. Y un apunte sincero sobre el clima típico de finales de septiembre en Andalucía: a esas alturas el calor del verano ya ha aflojado, las tardes son agradables y las noches piden chaqueta fina, pero a mediodía el sol todavía aprieta en Sevilla y Córdoba, así que agua, gorra y sombra a las horas centrales. Por último, aunque sea viaje nacional, contratamos un seguro: cubre cancelaciones de tren de última hora, equipaje y urgencias, y va bien si alguien del grupo lleva billetes no reembolsables.
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Mira el itinerario completo de este viaje, día a día y en el mapa.
Ver el itinerario completoPreguntas frecuentes
- ¿Se puede recorrer Andalucía en tren sin coche?
- Perfectamente, y es de los viajes más cómodos que hemos hecho. Desde Madrid el AVE llega a Sevilla en unas 2h 30m, y entre Sevilla, Córdoba y Granada los Avant y AVE enlazan las tres ciudades en alta velocidad (Sevilla–Córdoba en ~45 min, Córdoba–Granada en ~1h 30m). Las estaciones están en el centro, así que llegas andando al casco histórico y no necesitas coche en ningún momento.
- ¿Cuántas noches hacen falta para Sevilla, Córdoba y Granada?
- Con seis noches da de sobra repartiendo bien: 2 en Sevilla, 1 en Córdoba (de paso, pero suficiente para la Mezquita y la Judería) y 3 en Granada, que es donde está la Alhambra y donde más apetece quedarse a tapear. Si tienes más días, Sevilla y Granada aguantan una noche extra cada una sin problema.
- ¿Hay que reservar las entradas de la Alhambra y el Alcázar con antelación?
- Sí, es lo más importante de todo el viaje. La Alhambra puede agotarse meses antes (sobre todo los Palacios Nazaríes), y el Real Alcázar de Sevilla, la Catedral de Sevilla y la Mezquita de Córdoba vuelan con semanas de antelación. Cómpralas online en sus webs oficiales en este orden: Alhambra primero, luego Alcázar, después Catedral y por último Mezquita.
- ¿Cuánto cuesta este viaje a Andalucía para cuatro amigos?
- A nosotros nos salió en torno a 480–620 € por persona incluyendo los trenes (ida, los dos enlaces y la vuelta), seis noches en hoteles céntricos repartidas entre los cuatro, las entradas de los monumentos, el tablao flamenco, el seguro y las comidas estimadas. Tapear sale barato, sobre todo en Granada, donde la tapa viene gratis con la bebida.
Coste del viaje, desglosado
Trenes AVE/Avant (por persona) Madrid–Sevilla, enlaces y Granada–Madrid · ~110 €/persona | 440 € |
Hotel Fernando III — Sevilla (2 noches) 3★ junto a la Catedral, ~130 €/noche para el grupo | 260 € |
Las Casas de la Judería — Córdoba (1 noche) Boutique 4★ a 250 m de la Mezquita | 200 € |
Hotel Casa 1800 — Granada (3 noches) Palacete 4★ en el centro histórico, ~150 €/noche | 450 € |
Entradas a monumentos (4 personas) Alcázar 20 € · Catedral 13 € · Mezquita 15 € · Alhambra 22 € por persona | 280 € |
Tablao flamenco en Triana (4 personas) 35 €/persona | 140 € |
Seguro de viaje para el grupo Cancelaciones de tren, equipaje y urgencias | 40 € |
Tapas, comidas y extras (estimado) Santa Cruz, tapeo gratis en Granada, varios | 400–600 € |
| Total estimado (4 amigos) | 1.900 – 2.500 € |
Precios orientativos recogidos durante la planificación. Trenes y hoteles varían mucho según la antelación de la reserva; comprar pronto es lo que abarata el viaje.
Reservas del viaje
Los enlaces te llevan al proveedor para ver disponibilidad y reservar cada parte de este itinerario.
- 35 €/personaVer →AVE Madrid–Sevilla (ida)Atocha → Santa Justa · ~2h 30m · 4 adultos · Renfe
- 15 €/personaVer →Avant Sevilla–CórdobaAlta velocidad · ~45 min · 4 adultos · Trainline
- 25 €/personaVer →AVE/Avant Córdoba–GranadaAlta velocidad · ~1h 30m · 4 adultos · Trainline
- 35 €/personaVer →AVE Granada–Madrid (vuelta)Granada → Atocha · ~3h · 4 adultos · Trainline
- 260 €Ver →Hotel Fernando III — Sevilla (2 noches)3★ junto a la Catedral, para el grupo · Stay22
- 200 €Ver →Las Casas de la Judería — Córdoba (1 noche)Boutique 4★ en la Judería · Stay22
- 450 €Ver →Hotel Casa 1800 — Granada (3 noches)Palacete 4★ en el centro histórico · Stay22
- Ver →Tablao flamenco en TrianaEspectáculo en vivo en la cuna del flamenco · GetYourGuide
- Ver →Mezquita-Catedral y Judería de CórdobaVisitas y rutas por el casco histórico · GetYourGuide
- Ver →Alhambra, Generalife y AlbaicínEntradas y visitas guiadas en Granada · GetYourGuide
- 40 €Ver →Seguro de viaje para el grupoCancelaciones de tren, equipaje y urgencias · EKTA
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¿Dónde dormir?
Hotel Casa 1800 Granada
Nuestra base en Granada: un palacete del siglo XVIII en pleno centro histórico, a pocos minutos a pie de la Catedral y con la Alhambra asomando entre los tejados. Tres noches aquí, con sitio para repartir el grupo de cuatro, fueron el remate perfecto del viaje.
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Seis noches nos bastaron para hacer el triángulo andaluz a buen ritmo y sin sensación de carrera, y lo bueno es que el plan se estira o se encoge sin esfuerzo: una noche más en Sevilla, una escapada a Cádiz, o quedarse a vivir en Granada de tapeo. Si quieres un itinerario así de cuadrado para tus fechas, con los trenes enlazados, hoteles céntricos para el grupo, las entradas que hay que reservar sí o sí y los precios al día, se lo cuentas a tuPetate y te lo monta en minutos.
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