Ámsterdam, Países Bajos
Ámsterdam con Pep: la ciudad europea que más en serio se toma a los perros
Guía práctica de Ámsterdam con perro: transporte, barrios, parques, houseboats y terrazas. La ciudad más pet-friendly de Europa, con todo lo que necesitas saber
La primera vez que llegué a Ámsterdam con Pep no sabía muy bien qué esperar. Había leído que los holandeses son amigables con los perros, pero eso se dice de muchos sitios y luego la realidad es que el perro espera en la puerta de cada establecimiento mientras tú te tomas el café. Lo que encontré fue otra cosa: un mestizo de tamaño mediano al que dejaron entrar en el primer café al que entramos, en el tranvía que cogimos para volver al apartamento, y en la barca con la que recorrimos los canales al día siguiente. No una vez como excepción. Todo el rato, como si fuera lo normal, porque en Ámsterdam lo es.
A Pep lo adopté en un refugio hace cuatro años. Es tranquilo, de esos perros que observan más de lo que actúan, y se adapta bien a los entornos urbanos. Viajar con él por ciudades grandes requiere planificación —el transporte, el alojamiento, los parques donde puede moverse de verdad— y Ámsterdam es, con diferencia, la ciudad europea donde esa planificación resulta más fácil. Montamos el viaje con la ayuda de tuPetate para resolver el alojamiento, que en Ámsterdam es donde hay más letra pequeña, y lo demás fue, en gran medida, dejarse llevar.
Esta guía no es un diario de días sino una guía de cómo funciona la ciudad cuando llevas un perro contigo: el transporte, los barrios, los parques, las terrazas, y lo que hay que saber antes de llegar. Con Pep o con el tuyo.
Por qué Ámsterdam es diferente: la cultura holandesa y los animales
Hay ciudades que toleran a los perros y ciudades que los integran. Ámsterdam es de las segundas, y la diferencia se nota en cuanto llevas unas horas allí. No es una cuestión de leyes específicas ni de campañas de turismo: es que para una parte importante de la población holandesa el perro es parte de la vida cotidiana, y la ciudad está organizada en consecuencia.
En los cafés de barrio —los bruine kroegen, los «cafés marrón» que son el equivalente holandés del bar de toda la vida, con las paredes oscuras por décadas de tabaco y la barra de madera gastada— los perros entran con sus dueños sin que nadie levante la vista. En muchas tiendas también. En las barcas que la gente usa para moverse por los canales los fines de semana, más todavía. No hay ningún sistema de restricciones que los expulse sistemáticamente de los espacios públicos cubiertos, y la mentalidad general asume que un perro bien educado es tan bienvenido como su dueño.
Pep lo notó antes que yo. En Ámsterdam andaba sin esa tensión de la cola baja que pone en las ciudades donde nota que no es del todo bienvenido. Iba con la cabeza alta, mirando escaparates. Le sentaba bien.
La documentación: lo mismo que para Portugal, más fácil de lo que parece
Países Bajos pertenece a la Unión Europea, así que la normativa para traer a Pep desde España es la misma que para cualquier viaje dentro de la UE: microchip implantado (obligatorio en España desde hace años, así que esto ya lo tienes hecho), pasaporte europeo de animales de compañía —el librito azul que emite el veterinario— y la vacuna antirrábica en vigor registrada en ese pasaporte. Sin cuarentena, sin certificados adicionales, sin permisos especiales.
Lo que sí conviene verificar antes de salir: la fecha de caducidad de la vacuna de la rabia. Si está justa o vencida, un refuerzo unas semanas antes del viaje resuelve el problema sin prisas. El pasaporte lo emite cualquier veterinario habilitado; si no lo tienes todavía, es el momento de tramitarlo.
En lo que respecta al vuelo, cada aerolínea tiene su propia política. La mayoría no permite a los perros de talla media como Pep en cabina; irá en bodega en las condiciones que marque la compañía. Infórmate antes de comprar el billete, no después, porque las condiciones y las tarifas varían mucho. Si prefieres no poner a tu perro en bodega, la alternativa es el coche: Ámsterdam está a unas dieciocho horas en coche desde Barcelona por Francia y Bélgica, un trayecto largo pero que algunos hacen con paradas y al que los perros suelen adaptarse bien.
Cómo llegar: vuelo desde Madrid o Barcelona, o en coche si no quieres bodega
Desde Madrid y Barcelona hay vuelos directos a Ámsterdam-Schiphol de unas dos horas y media. El aeropuerto de Schiphol está muy bien conectado con el centro de la ciudad: hay tren directo hasta la estación central (Amsterdam Centraal) que tarda unos diecisiete minutos y sale con frecuencia. Es una de las conexiones aeropuerto-ciudad más cómodas de Europa.
Si has decidido que tu perro no va en bodega, el coche es la alternativa natural. La ruta más habitual desde el noreste de España es la AP-7 hacia la frontera francesa, luego por la autopista francesa hacia París y desde ahí hacia Bélgica y los Países Bajos. El trayecto completo ronda las dieciocho horas conduciendo, que lo habitual es dividir en dos días con parada a dormir en algún punto de Francia o Bélgica. Es un viaje largo pero muy rodado: las autopistas son buenas, hay áreas con zonas verdes para parar con el perro, y la recompensa al llegar —un canal de Ámsterdam al fondo de la calle— justifica el esfuerzo.
Pep hizo el viaje en coche en nuestro primer viaje y en avión (bodega) en el segundo. Los dos funcionaron bien; la elección depende del perro, de tu nivel de tranquilidad con la bodega, y del tiempo que tengas.
El transporte en la ciudad: tranvía, metro, bici y barco
Una vez en Ámsterdam, la buena noticia es que moverse con un perro es sorprendentemente sencillo. Los perros viajan gratis en los transportes públicos de la red GVB —metro, tranvía y autobús— siempre que no molesten y estén tranquilos o en bolsa de transporte. En la práctica, un perro de tamaño mediano como Pep que se sienta a tus pies o en el suelo del vagón no genera ningún problema. La única condición real es el sentido común: si el animal está nervioso o asustado con el transporte urbano, evítalo en hora punta.
La bicicleta, que es el transporte más usado por los propios residentes de Ámsterdam, también tiene su versión canina. Es habitual ver perros medianos y pequeños en cestas delanteras o portaequipajes traseros mientras su dueño pedalea con total naturalidad. Si dominas la bici y tu perro lo permite, alquilar una con cesta y llevar a Pep a la holandesa tiene su encanto particular y es la manera más local de ver la ciudad.
Pero el transporte que más me gustó para moverse con Pep fueron las barcas en los canales. Muchas de las empresas de alquiler de barcas pequeñas —las que alquilas tú mismo y manejas sin patrón— admiten perros sin problema. Navegar por los canales del Jordaan o por los grandes canales del centro a tu ritmo, con Pep en la proa oliendo el agua, es uno de esos planes que en otro sitio te costaría imaginar y en Ámsterdam es perfectamente accesible un martes por la tarde.
Los barrios para moverse con Pep: del Jordaan a Amsterdam Noord
Ámsterdam no es una ciudad enorme y sus barrios se recorren bien a pie, pero elegir bien dónde pasear marca la diferencia cuando llevas un perro.
El Jordaan es el barrio donde más tiempo pasamos. Callejuelas estrechas, puentes sobre canales pequeños, terrazas de las que sacan dos o tres mesas a la calle en cuanto hace algo de sol. El ambiente es tranquilo, los comercios son pequeños y de barrio, y nadie te mira raro por entrar con un mestizo de diez kilos a pedir un café. Es el tipo de barrio donde uno querría vivir.
De Pijp tiene otro carácter: más animado, más joven, y con el mercado Albert Cuyp como centro de gravedad. El mercado —uno de los más grandes y concurridos de los Países Bajos— es al aire libre y está lleno de gente con perros en cualquier mañana de fin de semana. Las terrazas del barrio, muchas de ellas junto a los canales o en las plazas del entorno, son de las más abiertas de la ciudad.
Amsterdam Noord, al otro lado del río IJ, es lo opuesto al centro turístico: más tranquilo, con mucho espacio, y accesible en pocos minutos en el ferry gratuito que sale desde detrás de la estación central. El ferry admite perros sin complicaciones. Noord tiene una energía más relajada y zonas amplias donde Pep podía moverse con más holgura que en los canales apretados del Jordaan.
Westerpark, un barrio algo más al oeste del centro, tiene un parque grande con mercados de domingo y un ambiente muy de residentes. Vale la pena asomarse un fin de semana.
Los parques: Vondelpark, Amsterdamse Bos y Westerpark
Los parques son la columna vertebral de cualquier día en Ámsterdam con perro. La ciudad tiene varios de verdad útiles, y no hace falta irse lejos para encontrar espacio.
El Vondelpark es el parque urbano más conocido de la ciudad: grande, con lagos, con caminos bien mantenidos y con una zona específica al fondo donde los perros pueden ir sin correa. Está en el barrio de Oud-Zuid, a un paseo corto del centro, y en cualquier mañana de fin de semana es una reunión informal de perros de todos los tamaños y sus propietarios. Pep disfrutó especialmente de esa zona sin correa, donde se hizo amigo de un golden retriever que llevaba el doble de tiempo en la zona que nosotros.
El Amsterdamse Bos es otra historia. Está a unos quince minutos en bici desde el centro y es un bosque urbano de una escala que sorprende: prados, lagos, senderos entre los árboles, y la posibilidad de que los perros vayan sueltos en la mayor parte del parque. Es un lugar donde la ciudad desaparece del todo y donde Pep dejó de andar como perro de ciudad para andar como perro de campo durante unas horas. Si solo puedes ir a un parque, que sea el Amsterdamse Bos.
Westerpark es más compacto pero muy agradable: tiene una zona de mercado los domingos en el antiguo complejo industrial Westergasfabriek que lo convierte en un destino en sí mismo. Diseño, gastronomía, música en directo y perros por todos lados. Funciona muy bien como plan de tarde.
Dónde comer y tomar algo: terrazas junto a los canales y bruine kroegen
La gastronomía de Ámsterdam no suele ser la razón principal por la que la gente viaja hasta allí, pero comer bien es perfectamente posible, y hacerlo con Pep a los pies más todavía.
La regla general es que las terrazas junto a los canales admiten perros con naturalidad, especialmente en primavera y verano cuando casi toda la vida social se desplaza al exterior. No hace falta preguntar con embarazo si pueden entrar: en la mayoría de los casos la respuesta es un gesto hacia cualquier silla y poco más. Los mercados al aire libre —el Albert Cuyp en De Pijp, los del Westerpark los domingos— son perfectos para comer de pie o en los bordes de las plazas con el perro a tu lado.
Para estar dentro, los bruine kroegen son la apuesta más segura. Estos cafés de barrio de toda la vida —entiéndase «café» en el sentido holandés, es decir, bar donde también sirven café— tienen una cultura de admitir perros que viene de lejos. Son los lugares donde los propios amsterdameses van después del trabajo o en las tardes de lluvia, y en los que un perro bien educado es tan bienvenido como en casa de un amigo.
Algo práctico: lleva siempre agua y un plato plegable para Pep. En algunos establecimientos te la ofrecen solos, pero tenerla prevista evita el momento de pedir con señas si el camarero no habla español ni inglés, que en los sitios más de barrio ocurre.
Dónde dormir: houseboats, apartamentos y por qué los hoteles son la última opción
El alojamiento es, con diferencia, la variable más importante a resolver cuando viajas a Ámsterdam con un perro, y el consejo más honesto que puedo darte es este: ve a un apartamento o, si puedes, a una houseboat, y deja los hoteles para otro viaje.
Los hoteles de Ámsterdam tienen en general una política bastante restrictiva con los animales. Muchos no los admiten, los que sí lo hacen suelen tener límites de peso que dejan fuera a los perros de talla media, y el suplemento por noche puede ser considerable. No es imposible encontrar hotel que valga, pero la búsqueda requiere tiempo y las opciones son limitadas.
Los apartamentos turísticos son una alternativa mucho más amplia y más cómoda: más espacio, cocina propia para los horarios del perro, y propietarios que en general son más flexibles si preguntas directamente. La clave, igual que en cualquier otro destino, es confirmar antes de reservar que admiten realmente el tamaño de tu animal. El filtro de alojamiento de tuPetate nos ayudó a acotar la búsqueda en Ámsterdam, donde la oferta es amplia pero la letra pequeña puede ser traicionera.
La opción que se lleva el premio, sin embargo, son las houseboats. Las barcazas-apartamento amarradas en los canales de Ámsterdam son uno de los tipos de alojamiento más especiales de Europa, y muchas de ellas admiten perros. Dormir en una houseboat con el sonido del agua bajo los pies y Pep enroscado al final de la cama mientras afuera pasan bicicletas y patos es difícil de igualar. Busca con tiempo —la oferta de houseboats con buena ubicación y admisión de perros se reserva con antelación— y confirma siempre el acceso para el animal.
Cuándo ir: primavera para los tulipanes, verano para las terrazas, invierno con reservas
Ámsterdam en primavera es uno de los espectáculos urbanos más hermosos de Europa. En abril y mayo los mercados de flores se llenan de tulipanes, los parques están en plena forma y la luz del norte tiene esa claridad singular que hace que los canales brillen de una manera que en invierno no tiene. Para Pep, la primavera es la mejor época: la temperatura es agradable para pasear largas horas sin los extremos del verano ni el frío seco de enero.
El verano —junio, julio, agosto— es cuando las terrazas junto a los canales alcanzan su máximo esplendor. Los holandeses aprovechan los meses de sol con una energía que contrasta con el otoño e invierno más apagados, y la ciudad tiene un ambiente festivo y relajado que se contagia. El inconveniente es que es también la temporada de mayor turismo; algunos espacios se abarrotan y el Vondelpark un sábado de julio puede ser más humano que canino.
El invierno funciona, pero hay que saber a lo que se va. Los días son muy cortos —en diciembre anochece a las cuatro de la tarde— y el frío húmedo del norte de Europa es un tipo de frío que cala de manera distinta al de Madrid o Barcelona. Pep, que tiene el pelo corto de los mestizos mediterráneos, no es un gran fan. Los mercados navideños tienen su encanto, pero los paseos largos en parque se vuelven más breves y más abrigados.
Preguntas frecuentes
- ¿Qué documentación necesita mi perro para viajar a los Países Bajos?
- Países Bajos es miembro de la Unión Europea, así que se aplica la normativa comunitaria de movimiento de animales de compañía: microchip implantado, pasaporte europeo de animales de compañía emitido por un veterinario habilitado, y vacuna antirrábica en vigor y registrada en el pasaporte. Sin cuarentena ni permisos adicionales.
- ¿Pueden los perros viajar en el transporte público de Ámsterdam?
- Sí. En la red GVB (metro, tranvía y autobús) los perros viajan gratis siempre que no molesten a los demás viajeros. Un perro tranquilo que se sienta a tus pies no genera ningún problema. En el ferry gratuito a Amsterdam Noord también se admiten sin restricciones.
- ¿Los perros pueden ir sin correa en el Vondelpark?
- El Vondelpark tiene una zona específica al fondo del parque donde los perros pueden ir sin correa. En el resto del parque es obligatoria. En el Amsterdamse Bos, el gran bosque urbano a las afueras del centro, los perros pueden ir sueltos en la mayor parte del parque.
- ¿Las houseboats admiten perros?
- Muchas sí, pero no todas. Es imprescindible confirmarlo al reservar y verificar el tamaño que admiten. Las houseboats con buena ubicación que admiten perros se reservan con antelación, especialmente en primavera y verano. Busca con tiempo y confirma siempre por escrito.
- ¿Cuál es la mejor época para ir a Ámsterdam con perro?
- Primavera (abril-mayo) y verano (junio-agosto) son las mejores épocas: temperatura agradable para pasear, terrazas abiertas y parques en plena forma. En invierno los días son muy cortos y el frío húmedo puede ser duro para perros de pelo corto. La primavera, con los tulipanes y la luz de abril, es el momento más especial.
Coste del viaje, desglosado
Vuelo (ida y vuelta, 2 personas) Madrid o Barcelona–Ámsterdam-Schiphol (vuelo directo, ~2,5 h) + suplemento por perro en bodega según aerolínea | 200–500 € |
Alojamiento (4–5 noches) Houseboat o apartamento pet-friendly en Ámsterdam | 300–600 € |
Transporte en ciudad (GVB) Tarjeta de transporte público GVB para varios días; el perro viaja gratis | 20–35 € |
Comidas (2 personas, 4–5 días) Desayunos en el apartamento, comidas y cenas en terrazas, mercados y bruine kroegen | 200–350 € |
Actividades (barca en los canales, Amsterdamse Bos, mercados) Alquiler de barca en los canales, entradas opcionales, transporte bici | 50–120 € |
Seguro de viaje 2 personas · cancelación y asistencia en el extranjero | 20–40 € |
| Total orientativo (2 adultos + 1 perro, 4–5 noches) | 790 – 1.645 € |
Precios orientativos. El alojamiento es la variable más importante: una houseboat bien ubicada en temporada alta puede doblar el precio mínimo indicado. El suplemento por perro en bodega varía según la aerolínea y el peso del animal; consúltalo siempre antes de comprar el billete.
Reservas del viaje
Los enlaces te llevan al proveedor para ver disponibilidad y reservar cada parte de este itinerario.
- desde 100 € / personaVer →Vuelo Madrid–Ámsterdam (ida y vuelta)Vuelo directo desde Madrid-Barajas a Ámsterdam-Schiphol (~2,5 h) · Aviasales
- Ver →Houseboat o apartamento pet-friendly en ÁmsterdamAlojamiento con filtro admite perros · Ámsterdam, Países Bajos · Stay22
- Ver →Barcas y tours por los canales de ÁmsterdamAlquiler de barca sin patrón o tour guiado por los canales · GetYourGuide
- Ver →Seguro de viaje para la escapada2 personas · cancelación y asistencia en el extranjero · EKTA
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Ámsterdam es de esas ciudades que mejoran con cada visita, y con un perro todavía más. Te obliga a ir a pie, a buscar terrazas con sillas en la calle, a alquilar una barca en los canales o a meterte en el Amsterdamse Bos un martes por la mañana cuando los residentes llevan a sus perros antes del trabajo. Te lleva a la ciudad real, no a la de las guías de turismo.
Si te apetece montarlo, tuPetate puede ayudarte a filtrar el alojamiento que de verdad admita a tu perro —houseboat, apartamento, el tipo que prefieras—, a organizarte el vuelo y a tener claro qué papeles necesitas antes de salir. Cuéntale los detalles —la raza, el tamaño, las fechas— y en unos minutos tienes el esqueleto del viaje. Lo que descubres al llegar —que Pep puede subir al tranvía, entrar al café y dormirse en la cubierta de la barca mientras los canales pasan— ya lo añades tú.
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