Algarve, Portugal
Una semana en el Algarve en familia: playas, cuevas de Benagil y un día de parque acuático
Nuestra semana en el Algarve en familia con dos niños: base en Albufeira, barco a Benagil, kayak en Lagos, parque acuático y las mejores playas, con lo que paga
Llevábamos meses prometiéndoles a Mateo y a Lucía una semana de playa de verdad, de esas en las que se levantan pensando en bañador y se acuestan oliendo a sal. Mateo tiene once años y se cree mayor; Lucía, ocho, va a su aire y se enamora de cada cangrejo que encuentra. Así que Daniel y yo nos pusimos manos a la obra: una semana en el Algarve, el sur de Portugal, que está a un salto de Madrid y tiene fama de ser uno de los mejores sitios de Europa para ir con niños. Acertamos de pleno.
Lo montamos con la ayuda de tuPetate y la primera decisión fue la más importante: una sola base para no andar haciendo y deshaciendo maletas con dos peques. Volamos directos a Faro, alquilamos un coche en el aeropuerto y nos instalamos cerca de Albufeira, en el centro de la costa, desde donde todo queda a tiro de excursión de día. La segunda decisión, también clave: alternar días de playa pura con un plan estrella para ellos cada poco —el barco a las cuevas de Benagil, el kayak en Lagos, un parque acuático enorme—. Y la lección honesta que aprendimos antes de salir: en julio, esos dos planes hay que reservarlos con semanas de antelación o te quedas sin sitio. Os contamos cómo fue, día a día, y lo que nos costó.
Día 1 — De Madrid a Faro: primer chapuzón y a desconectar
Cogimos el vuelo directo de la mañana y antes de comer ya estábamos pisando Faro. Recoger el coche en el aeropuerto y plantarnos en Albufeira nos llevó apenas tres cuartos de hora, con Mateo de copiloto leyendo el mapa muy serio y Lucía contando palmeras por la ventanilla.
La primera tarde no la complicamos a propósito. Nos instalamos en el hotel, los niños se tiraron de cabeza a la piscina antes de que termináramos de deshacer una sola maleta y Daniel y yo nos sentamos por fin a respirar. Para cenar nos quedamos en el propio hotel, sin movernos: tras un día de viaje, lo último que apetece con peques cansados es buscar restaurante. Una cena tranquila, dos niños rendidos de tanta agua y a dormir, que mañana empieza lo bueno.
Día 2 — Praia da Falésia: el día de aclimatarse al mar
El primer día entero lo dedicamos a la playa que teníamos casi a los pies del hotel, la Praia da Falésia, y fue la mejor manera de coger el ritmo. Es una de esas estampas que justifican el viaje: acantilados de tierra rojiza cayendo sobre una arena finísima y un mar tranquilo, sin olas que asusten, perfecto para que Lucía se metiera sola hasta la cintura mientras Mateo intentaba hacerse el valiente nadando un poco más allá.
A mediodía comimos en el chiringuito de la playa: peixe grelhado, pescado a la brasa para los mayores, y tostas para los peques, el primer almuerzo portugués del viaje. Por la tarde no hizo falta inventar nada; volvimos a la piscina del hotel a la hora de más calor, que es lo que pide el cuerpo en julio, y dejamos a los niños arrugarse como pasas. Un día sin plan, que era exactamente el plan.
Día 3 — Cuevas de Benagil en barco y la playa más bonita
Madrugamos para el plan que más ilusión les hacía: el paseo en barco a la cueva de Benagil. Salimos en catamarán desde la marina de Albufeira a primera hora, y aquí va el primer consejo de oro que aprendimos planificando: elegir la salida de las nueve o las diez de la mañana no es capricho. A esa hora la luz entra por el ojo abierto del techo de la cueva y la pinta de dorado, y encima hay menos barcos peleándose por el mismo hueco. La famosa cueva de Benagil, con su bóveda agujereada y su playita escondida dentro, dejó a los cuatro con la boca abierta, niños incluidos.
El barco nos lo había dejado reservado tuPetate semanas antes, y menos mal: en julio se agota con muchísima antelación, así que no es un plan para improvisar sobre la marcha. De vuelta a tierra condujimos diez minutos hasta la Praia da Marinha, que tiene fama merecida de ser una de las playas más bonitas de Europa: arcos de roca dorada, agua turquesa y un fondo estupendo para que Mateo estrenara las gafas de bucear. Llegamos justo antes de las dos, porque el aparcamiento es pequeño y se llena enseguida, y se baja por unas escaleras —algo a tener en cuenta cargando con sombrilla y nevera.
Día 4 — Slide & Splash: el día del parque acuático
Si hay un día por el que los niños habrían firmado el viaje entero, fue este. Slide & Splash es el parque acuático más grande del Algarve y queda a veinte minutos de Albufeira por la autopista A22. Mateo se pasó la jornada retándose con los toboganes grandes mientras Lucía no salía de la zona infantil, la Tropical Island, con sus chorros y piscinas de poca profundidad pensadas para los más pequeños.
Aquí, segundo consejo importante que nos ahorró disgustos: comprar las entradas por internet antes de ir. No es solo por el precio, que también; en pleno julio la cola de taquilla puede comerte la primera hora del día con dos niños impacientes derritiéndose al sol. Reservadas de casa, entramos directos. Para cenar bajamos a Portimão, que está a cinco minutos del parque: paseamos por el río y cenamos sardinas a la brasa los mayores, mientras los peques tiraban de su querido piri-piri chicken, el pollo a la brasa con especias que en Portugal hacen como en ningún sitio.
Día 5 — Praia da Rocha: una mañana de playa con todos los servicios
Tras el subidón del parque, bajamos el ritmo con una mañana en la Praia da Rocha, en Portimão. Es una playa larguísima de arena dorada con acantilados de fondo y, sobre todo, con todo resuelto: socorristas, hamacas, chiringuitos y actividades en el agua para los niños. Lucía y Mateo se montaron en la banana hinchable y volvieron empapados y felices, y nosotros pudimos relajarnos sabiendo que había vigilancia en el agua.
Comimos marisco en uno de los restaurantes del paseo marítimo, con vistas al mar y a precio razonable al mediodía: cataplana, gambas a la plancha y bacalhau, que aquí se cocina de mil maneras. Fue un día corto y sin desplazamientos largos a propósito, porque con niños conviene intercalar jornadas tranquilas entre las de mucho trote. La tarde volvió a ser de piscina y siesta, sin remordimientos.
Día 6 — Lagos: kayak en Ponta da Piedade y casco antiguo
Nos acercamos a Lagos, en el extremo oeste de la costa, para el otro plan estrella del viaje: una excursión guiada en kayak por las cuevas y arcos de Ponta da Piedade. Confieso que íbamos con algo de respeto por la edad de los peques, pero los kayaks son dobles y cada niño remó con uno de nosotros, así que fue de lo más seguro. Remar entre formaciones de roca dorada, colándonos por arcos naturales con el agua transparente debajo, fue una de esas mañanas que se quedan grabadas; Lucía no paraba de señalar cada gruta nueva.
Por la tarde callejeamos por el casco antiguo de Lagos, que tiene muralla medieval, la Igreja de Santo António forrada de azulejos barrocos y un mercado municipal donde paramos a por fruta y helados. Cerramos el día subiendo al mirador de Ponta da Piedade al atardecer, viendo el sol bajar sobre los mismos acantilados que habíamos remado por la mañana. Para cenar nos dejamos caer por un sitio familiar muy querido de Lagos, con sus prego —bocadillos de lomo— y unas mini-hamburguesas que hicieron las delicias de los niños.
Día 7 — Meia Praia y Praia do Camilo: el último día de mar
El último día completo lo dedicamos a despedirnos del mar a base de bien, con las dos caras de Lagos. Por la mañana, Meia Praia: kilómetros de arena tranquila y aguas calmadas, ideal para que Lucía construyera el castillo de arena definitivo sin que ninguna ola se lo llevara. Espacio de sobra para correr, jugar a las palas y no cruzarnos con nadie.
Por la tarde nos guardamos la guinda: la Praia do Camilo, esa cala diminuta encajonada entre acantilados a la que se baja por una larga escalera de madera. Es la foto de postal del Algarve, y la hicimos los cuatro, sudados y felices al final de la bajada. La cena fue de despedida, cocina portuguesa de las buenas en el centro de Lagos —en julio conviene reservar mesa— y pastéis de nata de postre, que para entonces ya eran oficialmente el dulce favorito de la familia.
Viajar al Algarve con niños: lo práctico (y lo que hay que reservar antes)
Un par de cosas que nos alegramos de tener atadas antes de salir. La primera y más importante: en julio, el barco a Benagil y el parque acuático se reservan con semanas de antelación. No son planes de improvisar al llegar; el barco se agota y en el parque la taquilla se hace eterna. Comprar ambos por internet desde casa nos quitó el único quebradero de cabeza posible del viaje. El kayak de Lagos también conviene apalabrarlo con tiempo en temporada alta.
La segunda, el coche es imprescindible para enlazar Albufeira, Benagil y Lagos a vuestro ritmo; nosotros cogimos uno con maletero amplio para las cuatro maletas. Sobre el seguro, Portugal está en la Unión Europea y la Tarjeta Sanitaria Europea cubre las urgencias médicas básicas, pero contratamos uno con cancelación y equipaje porque, viajando en verano y con dos niños, dormimos más tranquilos. Y un apunte de clima típico de julio, no una promesa: el sol del mediodía aprieta de lo lindo, así que organizamos los días con playa por la mañana, piscina y sombra en las horas centrales, y plan al caer la tarde. Gorra, crema y agua de sobra para los peques, siempre.
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Ver el itinerario completoPreguntas frecuentes
- ¿Es buen destino el Algarve para ir con niños?
- Estupendo. Las playas tienen aguas tranquilas y servicios completos (socorristas, hamacas, chiringuitos), hay planes que encantan a los peques como el barco a Benagil, el kayak en kayak doble de Lagos o el parque acuático Slide & Splash, y todo queda cerca con coche. Nosotros pusimos una sola base cerca de Albufeira y desde ahí hicimos excursiones de día sin cambiar de hotel.
- ¿Qué hay que reservar con antelación si vamos en julio?
- Sobre todo dos cosas: el paseo en barco a las cuevas de Benagil, que en julio se agota con semanas de antelación, y las entradas del parque acuático Slide & Splash, mejor compradas por internet para ahorrar cola y precio. El kayak en Ponta da Piedade y la cena de despedida en Lagos también conviene apalabrarlos con tiempo en temporada alta.
- ¿Hace falta coche para un viaje familiar al Algarve?
- Sí. Volamos directos a Faro y alquilamos un coche en el aeropuerto, y fue clave para enlazar a nuestro ritmo Albufeira, Benagil, Portimão y Lagos. Con dos niños y maletas conviene un coche con maletero amplio; los traslados entre zonas son cortos, de quince a cuarenta y cinco minutos.
- ¿Cuánto cuesta una semana en el Algarve para una familia de cuatro?
- Nuestro presupuesto rondó los 3.500–4.200 € incluyendo los vuelos directos para cuatro, el coche de alquiler siete días, las siete noches en un hotel familiar con piscina cerca de Albufeira, el barco a Benagil, el kayak, el parque acuático, el seguro y las comidas estimadas. El alojamiento y los vuelos son las partidas grandes; muchas de las mejores playas son gratis.
Coste del viaje, desglosado
Vuelos Madrid–Faro (ida y vuelta) 2 adultos + 2 niños, directo | 480 € |
Coche de alquiler (7 días) Recogida en el aeropuerto de Faro, maletero amplio | 380 € |
3HB Falésia Beach — Albufeira (7 noches) Hotel familiar 4★ con piscina, ~300 €/noche | 2.100 € |
Barco a las cuevas de Benagil 2 adultos · 45 € + 2 niños · 25 € | 140 € |
Parque acuático Slide & Splash 2 adultos · 32 € + 2 niños · 25 € | 114 € |
Kayak en Ponta da Piedade Excursión guiada, kayaks dobles, ~38 €/persona | 136 € |
Seguro de viaje familiar Cancelación y equipaje, 4 personas | 60 € |
Comidas, playas y extras (estimado) Chiringuitos, cenas familiares, helados, aparcamientos | 400–600 € |
| Total estimado (2 adultos + 2 niños) | 3.500 – 4.200 € |
Precios orientativos recogidos durante la planificación. Vuelos y alojamiento varían mucho según fechas; julio es temporada alta en el Algarve. Las playas son de entrada libre.
Reservas del viaje
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- 480 €Ver →Vuelo Madrid–Faro (ida y vuelta)Directo · 2 adultos + 2 niños · Aviasales
- 380 €Ver →Coche de alquiler en Faro (7 días)Recogida y devolución en el aeropuerto · maletero amplio · DiscoverCars
- 2.100 €Ver →3HB Falésia Beach — Albufeira (7 noches)Hotel familiar 4★ con piscina, frente a la Praia da Falésia · Stay22
- 140 €Ver →Paseo en barco a las cuevas de BenagilCatamarán desde Albufeira · reservar con antelación en julio · GetYourGuide
- 114 €Ver →Parque acuático Slide & SplashEntradas de día completo · comprar online antes de ir · GetYourGuide
- 136 €Ver →Kayak por las cuevas de Ponta da PiedadeExcursión guiada en kayak doble · apta para niños · GetYourGuide
- 60 €Ver →Seguro de viaje familiarCancelación y equipaje · 4 personas · EKTA
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¿Dónde dormir?
3HB Falésia Beach
Hotel familiar de cuatro estrellas en la zona de Olhos de Água, a cinco minutos a pie de la Praia da Falésia. Piscinas exterior e interior, parque infantil y apartamentos espaciosos para que los niños tengan sitio: la base perfecta para una semana de excursiones de día sin cambiar de hotel.
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Una semana nos cundió muchísimo precisamente por no cambiar de base: días de playa pura, los tres planes estrella que los niños no olvidarán y tiempo de piscina para no acabar reventados. El plan se estira o se acorta sin problema —más playas, una escapada a Sevilla de camino, alguna noche extra—. Si quieres un itinerario así de detallado para tus fechas, con vuelo, coche, hotel familiar con piscina, las reservas que conviene hacer con tiempo y los precios al día, se lo cuentas a tuPetate y te lo monta en minutos.
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